Mujeres e independencia


 

El próximo martes 9 de julio Argentina celebra el día de su independencia de la corona española. En el Centro Virtual Cervantes están publicadas las actas del I y II Encuentro Internacional Mujer e Independencias. Las ponencias analizan la relevancia del papel de las mujeres en los procesos emancipadores de los países iberoamericanos.

A continuación les dejo la primera parte de “Periodistas y viajeras en los años de la independencia argentina“, de Reina Roffé:

 

Dos libros —La mujer y el espacio público, compilación de Francine Masiello, y Mujeres en viaje, selección de textos a cargo de Mónica Szurmuk— reúnen valiosos documentos que permiten seguir los distintos pronunciamientos de las voces femeninas durante la consolidación del estado argentino. Son escritos y testimonios de periodistas y viajeras, muchos de ellos recogidos en periódicos femeninos del siglo xix, que dan cuenta de la amplia participación de la mujer tanto en la vida cívica como cultural. Participación activa que dejó sus huellas en letras de molde y rompe con la creencia sobre el papel de la mujer como «madre republicana», dedicada a la casa y a la educación de los niños. Los escritos que recogen ambas antologías demuestran que hubo una cantidad considerable de mujeres volcadas a establecer sus puntos de miras acerca de la organización de una nación en ciernes, que estuvieron presentes en los debates sobre el estado y que, asimismo, ofrecieron una perspectiva de género en asuntos de relevante importancia para la patria y la modernización del país.

La Revolución de Mayo de 1810 en el Virreinato del Río de la Plata, que se produce principalmente para lograr que ese vasto territorio pudiera independizarse de España, fue la consecuencia de provechosas jornadas que tuvieron como centro neurálgico a Buenos Aires y en las que se establecieron cambios fundamentales relacionados con las creencias colectivas. El concepto de «bien común» fue sustituido, a partir de 1810, por el de «soberanía popular» que sostuvieron los teóricos de la Revolución, como Mariano Moreno y Juan José Castelli. Este concepto revolucionario tardó en arraigarse, pero estuvo ahí desde el principio indicando el espíritu que alentó la formación de una sociedad republicana y democrática. Otra noción que se implantó fue la de igualdad, tomando esta una proyección considerable que caló hondo y redundó en una serie de tomas de posiciones para la mujer, la gran sometida de la historia, otorgándole poco a poco voz y presencia. Otro aspecto revolucionario es la conformación de lo que se dio en llamar «opinión pública». Opiniones gestadas en pasillos y tertulias que, de pronto, fueron trasladadas a los periódicos a través de editoriales o artículos que ostentaban una valoración interpretativa de la realidad, donde se exponía el ideario revolucionario, abriendo, de este modo, un debate permanente sobre el devenir de un país en formación.

A lo largo del siglo xix la consolidación de la democracia incita a la reflexión constante en muy diversos temas. Una de esas reflexiones tiene como eje el acceso de la mujer a distintas áreas que antes le habían sido vedadas como el estudio y el ejercicio de disciplinas de carácter científico. Otro punto es la necesidad de ponerle límites a la represión instrumentada desde la Iglesia católica que recaía especialmente sobre la mujer. Otro, la libertad de expresión femenina como base indispensable para que el derecho de igualdad fuera realmente efectivo.

Continuar leyendo aquí.

Me gusta mucho viajar por mi lindo país y por América Latina. estas son algunas fotos de Tucumán, donde se firmó la independencia de Argentina.

Casita de Tucumán

Patio de la Casa de Tucumán @Marina Menéndez

Acta de la Independencia @Marina Menéndez

Acta de la Independencia
@Marina Menéndez

Casa de Tucumán @Marina Menéndez

Casa de Tucumán @Marina Menéndez

Merces Sosa, cantautora tucumana @Marina Menéndez

Merces Sosa, cantautora tucumana @Marina Menéndez

 

Recursos educativos

La tertulia de Mariquita“, Datos históricos, relatos y escenas fundadoras para descubrir cómo se cuenta la historia de la Patria. Ministerio de Educación de la Nación Argentina.

Hacia el 9 de julio. Recursos y actividades para trabajar en el aula.

El Matadero de Echeverría. Guía de lectura


Para un análisis del relato ver aquí.

Para descargar este trabajo práctico hacer click aquí.

Literatura                                                                                                                                                                                            Prof. Marina Menéndez

TP. 6         “El Matadero”, de Esteban Echeverría

Fecha de entrega: 24 de junio de 2013

a)   Contexto político-social

  1. ¿En qué año Echeverría escribe el texto? ¿Cuál era la situación política y social de nuestro país en esa época? ¿Cuáles fueron los hechos más importantes del gobierno de Rosas?
  2. ¿Qué ideología política y qué objetivos guiaban a los jóvenes de la Generación del ’37?
  3. La literatura argentina nació de una preocupación política por la formación de nuestra nación. Esto produjo una serie de textos híbridos entre la literatura y el discurso político. Buscá información sobre al menos tres textos literarios de temática política escritos entre 1830 y 1870.
  4. ¿Qué es un cuadro de costumbres?
  5. “El matadero” ha sido considerado un cuadro de costumbres. ¿Por qué?

b)   El relato

  1. Definir IRONÍA y SARCASMO.
  2. ¿En qué época está situado el relato?
  3. ¿En cuántas partes podemos dividir al relato?
  4. En el texto, el autor critica a la Iglesia. ¿Verdadero o falso? Justificar y ejemplificar con citas textuales.
  5.  La siguiente cita es un ejemplo de ironía: «… la Iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios, el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo». ¿Cuál es el verdadero sentido que nos transmite el narrador a través de esta ironía?
  6. Transcribí al menos diez ejemplos de ironía y/o sarcasmo. (No es necesario copiar oraciones completas, es suficiente con transcribir las frases –partes de oraciones- en las que se presenta la ironía).
  7.  ¿Quién es el Restaurador? ¿Por qué se lo llamó así?
  8. El narrador describe la situación del matadero de manera grotesca. Transcribí al menos dos oraciones que ilustren esa afirmación.
  9. ¿A qué causas atribuyen los federales la inundación?
  10. Explicá con tus palabras la sig. frase (p.42): «el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la Iglesia y el gobierno».
  11.  ¿Qué permiso especial le había otorgado la Iglesia a Rosas?
  12. ¿Cuántos novillos entran en el Matadero?
  13.  Transcribí la descripción que hace el narrador del juez del matadero (p. 43).
  14. ¿Quiénes conformaban la chusma? ¿Cómo los describe el narrador?
  15.  Explicá con tus palabras el sentido de la sig. cita (p. 45): « Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales».
  16. ¿Qué discusión se da entre los matarifes sobre uno de los animales? ¿Quién y cómo resuelve la discusión?
  17. ¿Cuál es la actitud de la gente ante la muerte del nene?
  18. ¿Qué similitudes podés establecer entre la persecución del toro y la del unitario?
  19.  Describir físicamente al unitario.
  20. ¿Qué era la mazorca?
  21. Cuando el unitario es torturado, los matarifes se refieren a varios métodos de tortura: el violín, la resbalosa, la mazorca, la verga y tijera, y la vela. Explicá en qué consistían la resbalosa y la vela.
  22. ¿Cuál es la actitud del unitario ante el interrogatorio del juez?
  23. ¿Qué significa la frase (p. 51): «para lisonjear el orgullo de vuestro señor y tributarle vasallaje infame».
  24. ¿A qué se refiere el narrador con «la jerga inventada por el Restaurador»?
  25. La última frase del texto: «… por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el Matadero».
  26. ¿Qué funciones cumple el narrador en el texto? Justificar la respuesta.
  27.  ¿Cuál es el punto de vista del narrador sobre los hechos narrados y la situación político-social del país? Desarrollar.

Opcional:

El relato menciona la presencia de “negras y mulatas” entre la chusma. Investigá sobre la inmigración africana en nuestro país. ¿Qué elementos culturales (por ej. música y comida) hemos heredado de la presencia africana en el Río de La Plata?

La Refalosa. Ascasubi


La Refalosa, por Hilario Ascasubi
la refalosa

Mirá, gaucho salvajón,

que no pierdo la esperanza,

y no es chanza,

de hacerte probar qué cosa

es Tin tin y Refalosa.

Ahora te diré cómo es:

escuchá y no te asustés;

que para ustedes es canto

más triste que un viernes santo.

Unitario que agarramos

Mazorquero (s/f), Juan Manuel Blanes. Wikimedia Commons

lo estiramos;

o paradito nomás,

por atrás,

lo amarran los compañeros

por supuesto, mazorqueros,

y ligao

con un maniador doblao,

ya queda codo con codo

y desnudito ante todo.

¡Salvajón!

Aquí empieza su aflición.

Luego después a los pieses

un sobeo en tres dobleces

se le atraca,

y queda como una estaca.

lindamente asigurao,

y parao

lo tenemos clamoriando;

y como medio chanciando

lo pinchamos,

y lo que grita, cantamos

la refalosa y tin tin,

sin violín.

Pero seguimos el son

en la vaina del latón,

que asentamos

el cuchillo, y le tantiamos

con las uñas el cogote.

¡Brinca el salvaje vilote

que da risa!

Cuando algunos en camisa

se empiezan a revolcar,

y a llorar,

que es lo que más nos divierte;

de igual suerte

que al Presidente le agrada,

y larga la carcajada

de alegría,

al oír la musiquería

y la broma que le damos

al salvaje que amarramos.

Finalmente:

cuando creemos conveniente,

después que nos divertimos

grandemente, decidimos

que al salvaje

el resuello se le ataje;

y a derechas

lo agarra uno de las mechas,

mientras otro

lo sujeta como a potro

de las patas,

que si se mueve es a gatas.

Entretanto,

nos clama por cuanto santo

tiene el cielo;

pero ahi nomás por consuelo

a su queja:

abajito de la oreja,

con un puñal bien templao

y afilao,

que se llama el quita penas,

le atravesamos las venas

del pescuezo.

¿Y qué se le hace con eso?

larga sangre que es un gusto,

y del susto

entra a revolver los ojos.

¡Ah, hombres flojos!

hemos visto algunos de éstos

que se muerden y hacen gestos,

y visajes

que se pelan los salvajes,

largando tamaña lengua;

y entre nosotros no es mengua

el besarlo,

para medio contentarlo.

¡Qué jarana!

nos reímos de buena gana

y muy mucho,

de ver que hasta les da chucho;

y entonces lo desatamos

y soltamos;

y lo sabemos parar

para verlo refalar

¡en la sangre!

hasta que le da un calambre

Y se cai a patalear,

y a temblar

muy fiero, hasta que se estira

el salvaje; y, lo que espira,

le sacamos

una lonja que apreciamos

el sobarla,

y de manea gastarla.

De ahí se le cortan orejas,

barba, patilla y cejas;

y pelao

lo dejamos arrumbao,

para que engorde algún chancho,

o carancho.

Conque ya ves, Salvajón;

nadita te ha de pasar

después de hacerte gritar:

¡Viva la Federación!

Ver también “El Matadero” de E. Echeverría

Concurso literario sobre discriminación y violencia contra las mujeres


El 25 de noviembre es el Día Internacional de Eliminación de  la Violencia contra las Mujeres (DIEVCM), fecha en la que se conmemora el asesinato de las hermanas Maribal en la república Dominicana.

El INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) organiza un concurso literario sobre discriminación y violencia contra las mujeres.

 

Cierre de inscripción: 28 de noviembre de 2012

Premio: publicación de un compilado con los materiales seleccionados.

Tipos de textos aceptados: cuento, poesía, historieta o artículo periodístico

¿Quiénes pueden participar? Argentinas y argentinos o extranjeras y extranjeros residentes en el país,  mayores de 20 años.

Bases y condiciones

 

El concurso se denomina Micaela Bastidas en homenaje a esta luchadora nacida en el distrito de Tamburco ” Abancay, en Perú, el 24 de junio de 1742, compañera de José Gabriel Condorcanqui Noguera Túpac Amaru, cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana. Rompió todos los moldes de su época, poniendo en cuestión los mandatos sociales que aún hoy pesan sobre las mujeres. Fue conductora y capitana de las fuerzas rebeldes del movimiento encabezado por Tupac Amaru.

Una excursión a los indios ranqueles. Mansilla


Lucio Victorio Mansilla nació en Buenos Aires en 1831 y fue hijo de un militar que participó en las guerras de la independencia y de una hermana de Juan Manuel de Rosa. A los 17 años su padre lo envió a la India, luego estuvo en Egipto, Turquía, Italia, Inglaterra  y Francia. Amó los viajes y conversar con la gente. Fue militar, escritor, político y antroólogo aficionado.

Pueden leer su biografía en este enlace.

A los cuarenta años era subcomandante de frontera en Córdoba. Allí realizó una excursión a las tolderías de Leuvuco, para entrevistarse con Paghitrus Guor, jefe de los indios ranqueles, quien había sido bautizado con el nombre cristiano de Mariano Rosas. Su intención era firmar un tratado de paz y “(…) el deseo de ver con mis propios ojos ese mundo que llaman tierra adentro”. Tierra adentro estaba el indígena, el otro cultural y lingüístico, lo exótico, la barbarie. El relato de esa excursión, de su percepción del indígena y de las conversaciones y vivencias con ellos están narradas en Una excursión a los indios ranqueles (1970), obra que compila las cartas que Mansilla publicó en el diario La Tribuna.

Pueden leer la obra completa en este enlace.

Otras lecturas sugeridas:

La invención de la Argentina de Nicolás Schumway

Indios, ejército y fronteras (1982) de David Viñas

 

Enlaces:

Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI)

Información estadística sobre pueblos indígenas en Argentina.

 

Las crónicas de Indias


Por Marina Menéndez

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Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.

Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras.

Lito Nebbia

Los viajes de Colón estuvieron guiados por un interés económico: encontrar una ruta hacia el sur de Asia. Lo que no sabían en aquella época es que existía el océano Pacífico, por eso Colón creyó que estaba en las Indias Orientales cuando llegó a nuestro continente. Después de más de dos meses de navegación, Colón y los 87 tripulantes de las tres naves divisaron tierra (tengan en cuenta que la velocidad promedio de navegación era de 160 km por día dependiendo de los vientos y que hay aproximadamente 6500 km entre Lisboa y las islas Bahamas). El mapa más antiguo que se conserva de esta zona fue obra de Juan de la Cosa, quien acompañó a Colón en varios de sus viajes.

El continente que se llamaría América era un nuevo y desconocido territorio para los europeos, poblado por personas con una fisonomía diferente de la de ellos, que hablaban lenguas diferentes de las de ellos y que tenían una cultura diferente de las de ellos. Diferente no implica ningún juicio de valor. Lástima que los conquistadores no lo entendieron así… y en vez de respetar las diferencias, intentaron eliminarla. En esa lucha desigual entre el europeo invasor y el nativo mucho se perdió: vidas, lenguas, cultura.

Muchos de los que llegaron a estas tierras escribieron notas sobre lo que encontraban, sobre lo que iba sucediendo; a esos textos se los llama crónicas de Indias porque relatan hechos en orden cronológico, es decir, en sucesión temporal y porque ellos creían que habían llegado a las Indias Orientales. Las crónicas son similares a los diarios pero estos son más subjetivos porque el autor/narrador es el protagonista que va relatando los hechos a medida que suceden y registrando las emociones. Las crónicas estuvieron de moda en la Edad Media y sirvieron de fuente de información para la historiografía, la ciencia que se ocupa de narrar la historia. La mayoría de los cronistas de la época de la conquista y colonización de América eran europeos y, por tanto, su testimonio no es neutral sino que presenta una visión etnocéntrica. ¿Qué significa esto? Significa que miraron los hechos desde la perspectiva europea, occidental y católica; una perspectiva que consideraba al europeo-blanco-occidental-católico como el centro (el ombligo del mundo, diríamos hoy) y al otro cultural y lingüístico como lo diferente, lo raro, lo marginal. El etnocentrismo implica la creencia en la superioridad y, consecuentemente, el derecho a dominar al otro. Quien asume una postura etnocéntrica no es capaz de ponerse en el lugar del otro.

¿Las crónicas de Indias son textos literarios o textos históricos?

Esta es una pregunta que puede tener varias respuestas aceptables. Para empezar, tendríamos que definir qué es la literatura. Si consideramos que la literatura se define por su caracter ficcional, es decir, por ser un ámbito en el que los conceptos de real/verdadero y falso/mentira no son aplicables porque el autor no tiene una pretensión de verdad, entonces las crónicas no serían literatura ya que los cronistas pretenden dar testimonio de los hechos. Sin embargo, las crónicas de Indias presentan muchas características que son propias de la literatura como el estilo, que imita al de las novelas de caballería de la Edad Media. Pensemos que los cronistas se deben de haber sentido aventureros descubriendo esta nueva tierra exótica, siendo participantes de un hecho histórico tan importante como el descubrimiento de un continente… ¿no creen que se habrán sentido como los personajes de las épicas y novelas que leían? ¿No creen que se habrán asombrado y les habrá parecido fantástico todo lo que encontraron aquí: animales, plantas, paisajes y costumbres que alimentaron su imaginación? No es raro, entonces, que el estilo de sus crónicas se parezca al de los textos literarios que circulaban en aquella época. Después de todo, la historia es un largo relato que nos cuentan, que nos creemos y que, a veces, descubrimos que ha sido un cuento del tío. Por suerte, los historiadores se encargan de investigar y de mostrarnos la “verdad”. Nicolás Shumway es un historiador que nos dice:

El pasado es un caos, repleto de datos, documentos, anécdotas, pareceres, pasiones y cosas olvidadas ahora que serán esenciales más adelante. [...] La historia intenta ordenar ese caos. Una parte de la tarea historiográfica consiste en buscar y verificar datos usando criterios que podrían llamarse científicos. Pero otra parte de esta tarea es hacer una narración; identificar a protagonistas y antagonistas, establecer causas y efectos, asignar motivos, privilegiar algún dato sobre otros, generalizar, juzgar, nombrar y olvidar.

Fuente: “Hacia el verdadero Mitre: Las ficciones de la historia,” Suplemento de cultura de Página/12. Buenos Aires.  Marzo, 1992, pp. 8-9.

Los textos dialogan entre sí, muchos autores toman textos de otros autores y los incorporan (implícita o explícitamente) en sus propias obras. A ese diálogo, a ese entrecruzamiento de textos le llamamos intertextualidad. Además, un mismo texto puede estar construido con varios géneros discursivos, es decir, puede incorporar diversos tipos de textos (poesías, cartas, noticias periodísticas, crónicas, letra de canciones, registros de diálogos cotidianos, entrevistas, ensayos, relatos históricos, etc.). A esos textos que combinan diversos géneros discursivos les llamamos híbridos.

¿Y entonces? ¿Literatura o historia? Ni una ni otra, quizás. Entre la literatura y la historia hay un tercer espacio(1), una zona de contacto y superposición en la que los límites son borrosos. En esa zona de confluencia, ni la literatura ni la historia tienen soberanía absoluta.Las diversas disciplinas (literatura, música, historia, filosofía, física, política, etc.) son parcelas de un amplio territorio que el ser humano divide para poder estudiar (y conocer) mejor pero esas fronteras que establece el hombre no siempre existen en la realidad.

El primer texto literario de la cultura occidental relata un hecho histórico: la guerra de Troya/Ilión. El gran poema épico español relata la vida de Ruy Díaz de Vivar, el Cid. “El Matadero” de Esteban Echeverría, texto fundante de la narrativa argentina, oscila entre el relato ficcional y la crítica explícita a la situación política y social de la década de 1830. Facundo de Sarmiento también se ubica en ese tercer espacio entre la literatura y el ensayo. Algunos textos de Eduardo Galeano nos regalan espinosas instantáneas sobre la historia latinoamericana. Los textos de Rodolfo Walsh y “Las actas del juicio” de Ricardo Piglia han sido catalogados en el canon de la literatura argentina. El Romance de Luis de Miranda, primer poema escrito por un español en el Río de la Plata, el poema La argentina o La conquista del Río de la Plata de Martín del Barco Centenera, el cuento “El hambre” de Manuel Mujica Láinez y la novela El entenado de Juan José Saer presentan la recreación literaria de un hecho histórico registrado en las crónicas de Derrotero y viaje a España y las Indias de Ulrico Schmidl, en las crónicas de Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz de Castillo, en Historia Argentina del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata de Ruy Díaz de Guzmán, primera crónica del río de La Plata, y en la Carta de Isabel de Guevara.

Romance de Luis de Miranda:

Año de mil quinientos
que de veinte se decía
[...]
La ración que allí se dio
de harina y de bizcocho
fueron seis onzas u ocho,
mal pesadas.
Las vïandas más usadas
eran cardos que buscaban
y aun estos no los hallaban
todas veces.
El estiércol y las heces,
que algunos no digerían,
muchos tristes los comían
que era espanto.
Allegó la cosa a tanto
que, como en Jerusalén,
la carne de hombre también
la comieron.
Las cosas que allí se vieron
no se han visto en escritura:
comer la propia asadura de su hermano.

[...]

La Argentina de M. del Barco Centenera:

Haré con vuestra ayuda este cuaderno
del argentino reino recontando
diversas aventuras y extrañezas,
prodigios, hambre, guerras y extrañezas.

[...]

“El hambre” de Mujica Láinez:

[...] Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. Todo ha sido arrebatado, arrancado, triturado: las flacas raciones primero, luego la harina podrida, las ratas, las sabandijas inmundas, las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente.[...]

El hambre le nubla el cerebro y le hace desvariar. Ahora culpa a los jefes de la situación. ¡El hambre!, ¡el hambre!, ¡ay!; ¡clavar los dientes en un trozo de carne! Pero no lo hay… no lo hay… [...]

Derrotero de Schmidl:

[...] La gente no tenía qué comer y se moría de hambre y padecía gran escasez, al extremo que los caballos no podían utilizarse. Fue tal la pena y el desastre del hambre que no bastaron ni ratas ni ratones, víboras ni otras sabandijas; hasta los zapatos y cueros, todo hubo de ser comido. También ocurrió entonces que un español se comió a su propio hermano que había muerto. [...]

El entenado de Saer:

[...] el origen humano de esa carne desaparecía, gradual, a medida que la

cocción avanzaba; [...] los pies y las manos, [...] apenas si tenían un

parentesco remoto con las extremidades humanas.

Historia verdadera de Díaz del Castillo:

Hallóse toda la ciudad como arada y sacadas las raíces de las hierbas que habían comido, y cocidas hasta las cortezas de algunos árboles. Agua dulce no les hallamos ninguna, sino salada. No comían las carnes de sus mejicanos, si no eran de los nuestros y amigos tlascaltecas que apañaban. No se ha hallado generación en muchos tiempos que tanto sufriese el hambre y sed y continuas guerras como ésta.

Cap. XII de La Argentina de Díaz de Guzmán:

[...] hambre que sobrevino estaba la gente muy triste y desconsolada; llegando a tanto extremo la falta de comida que había, que solo se daba ración de seis onzas de harina, y esa podrida y mal pesada; que lo uno y otro causó tan gran pestilencia, que corrompidos morían muchos de ellos [...].

Carta de Isabel de Guevara:

[...] Y como la armada llegase al Puerto de Buenos Aires con mil e quinientos hombres y les faltase el bastimento, fué tamaña la hambre, que a cabo de tres meses murieron los mil. Esta hambre fué tamaña, que ni la de Jerusalén se le puede igualar ni con otra ninguna se puede comparar. [...]

Y, para ir finalizando, escuchemos la letra de Huelga de amores por Divididos:

Actividad sugerida:

  1. Lean los textos citados y determinen similitudes y/o diferencias en la presentación de los hechos: predominio de la descripción o de la narración, construcción de la voz narradora, punto de vista del narrador, estilo, marcas de subjetividad, etc.
  2. Seleccionen al menos tres textos de la lista de lecturas sugeridas y escriban un análisis personal en el que integren las ideas expuestas por los diversos autores.
  3. Busquen ejemplos de manifestaciones de etnocentrismo europeo. Puede ser un texto, una imagen, una película, un video, etc. Escriban un análisis crítico sobre el material seleccionado.
  4. Busquen información sobre el origen del mapamundi tal como estamos acostumbrados a verlo y averigüen qué inexactitudes presenta. Comparenlo con el siguiente mapamundi:

Fuente de la imagen: The upsidedown map page.

(1) A los profesores, les recomiendo la lectura de Tercer espacio,  literatura y duelo en América Latina de Alberto Moreiras. Disponible online aquí.

Lecturas complementarias:

  • Sobre las crónicas de Indias:

Noticia, crónica y literatura” por Benhur Sánchez Suárez

La crónica, un género del periodismo literario equidistante entre la información y la interpretación” por Rafael Yanez Mesa.

En el cruce entre literatura, historia y filosofía: la crónica ¿un género eminente?” por Norma Edith Crotti.

De cronistas y contados, en el blog Gabriela.

Diarios, memorias, crónicas y weblogs , en el blog de Norma.

Crónica de Indias“, poema de José Emilio Pacheco.

  • Sobre la invasión española en nuestro continente y el etnocentrismo:

“12 de octubre, el “descubrimiento” de américa y la historia oficial” por Eduardo Galeano. Disponible online en: http://nauparimaq.blogspot.com/

El descubrimiento que no fue“, en Aquí Bolivia

El encuentro de dos mundos” (sobre el cambio de denominación Descubrimiento de América”, en Diccionario de Filosofía Latinoamericana

La conquista de América. El problema del Otro. Tzvetan Todorov

El eclipse” de Augusto Monterroso.

Efemérides: 12 de octubre. En abc.gov.ar

Ruy Díaz de Guzmán, primer escritor paraguayo.

  • La literatura y la historia argentinas:

Apuntes sobre El entenado de Juan José Saer” por Lilian Elphick.

Los límites de la historia. A propósito de Operación Masacre de Rodolfo Walsh”

Extra:

La novela de caballería (a no tomárselo en serio) en Frikipedia.

Bonus Track: Playa Girón de Silvio Rodriguez

:)

El Matadero de E. Echeverría


Por Marina Menéndez

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Pueden leer la obra haciendo click aquí.

El autor:

José Esteban Echeverría (1805- 1851) es uno de los principales representantes de la Generación del 37 y del Romanticismo en Argentina y Latinoamérica. Entre 1825 y 1830 estudió en Francia donde estuvo en contacto con la literatura romántica y con la ideología política de los carbonarios. Los carbonarios constituían  una sociedad secreta surgida en Italia que luchaban por la libertad política y la abolición de la monarquía. Echeverría llegó a Europa durante la época de las revoluciones que se oponían a la Restauración de los regimenes monárquicos.  Al regresar a Argentina, Bernardino Rivadavia, defensor del régimen unitario, había renunciado a la presidencia tras la Constitución centralista de 1826 y la finalización de la guerra contra Brasil con la cesión de la banda oriental y Juan Manuel de Rosas, representante de los federales, gobernaba Buenos Aires. En medio de las sangrientas luchas entre unitarios y federales, un grupo de jóvenes comienza a reunirse en la ciudad de Buenos Aires para leer y comentar la situación política y las ideas de nacionalismo y liberalismo provenientes de Europa, especialmente de Francia. Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutierrez y Domingo Faustino Sarmiento, entre otros,  se reunían en el Salón Literario, inaugurado en 1837 en el local de la librería de Marco Sastre; es por eso que se los llamó la Generación del 37.  Podemos considerar el salón Literario como el primer movimiento político-cultural de nuestro país, el primer proyecto de constitución de la nacionalidad argentina basado principalmnte en la idea de progreso, en la libertad y en la educación. Hay que tener en cuenta que todos ellos escribieron obras literarias relacionadas con la situación política del país, su ideología anti-rosista provocó que Rosas clausurara el Salón y que muchos de ellos tuvieran que emigrar.

En 1832 publica “Elvira o la novia del Plata”; en1834, “Los consuelos”; en 1837, “La Cautiva” . En 1848 aparece el Dogma o declaración de principios que constituyen la creencia social de la República Argentina, más conocido como el Dogma Socialista, en el que Echeverría expone su modelo de proyecyo político nacional.  Aproximadamente en 1839, Echeverría escribe “El Matadero”, que será publicado en forma póstuma recién en 1871. Falleció a los 45 años, exiliado en Montevideo.

El valor de su obra literaria reside principalmente en abrir el camino a una literatura nacional que supera las influencias neoclásicas que se reflejaban en la poesía del momento. y hacia la narrativa realista argentina.

El relato.

“El Matadero” ha sido considerado un cuento, un cuadro de costumbres, un ensayo… El debate sobre el género del relato se debe, por una parte, a la combinación de narración y reflexión política que presenta y, por otra parte, a que el texto está inextricablemente ligado a hechos históricos. “A pesar de que la mía es historia…” es la primera frase del relato y más adelante insiste el narrador: “Lo que hace principalmente a mi historia es que…”.

La estructura del relato consta de cinco partes:

  1. contextualización espacio-temporal: referencia a las inundaciones, a la fecha aproximada, a la muerte de la esposa de Rosas; Barracas, el Matadero.
  2. la descripción del la escasez de carne, que comienza en “Lo que rncipalmente hace a mi historia es que por causa de la inundación estuvo quince días el matadero de la Convalecencia sin ver una sola cabeza vacuna…”, se matiza con la ironía burlona de la crítica a la Iglesia y a la figura del Restaurador.
  3. llegada de los animales, uno de los cuales es obsequiado al Restaurador, “muy amigo del asado”. Aquí, el narrador abandona la ironía para dar lugar a la crítica explícita:

¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!
Pero no es extraño, supuesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo y que la Iglesia tiene el poder de conjurarlo: el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la Iglesia y el gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente. Así era, poco más o menos, en los felices tiempos de nuestros beatos abuelos que por desgracia vino a turbar la revolución de Mayo. (…)

Es de creer que el Restaurador tuviese permiso especial de su Ilustrísima para no abstenerse de carne, porque siendo tan buen observador de las leyes, tan buen católico y tan acérrimo protector de la religión, no hubiera dado mal ejemplo aceptando semejante regalo en día santo.

4. descripción del Matadero, precedida por la intención explícita del narrador de “hacer un croquis de la localidad” para que el lector pueda percibir “todo lo horriblemente feo, inmundo y deforme de una pequeña clase proletaria peculiar del Río de la Plata”.

5.la narración de la secuencia de hechos: la persecusión del toro, la muerte del niño, la aparición del unitario y su posterior tortura y muerte.

En las cuatro primeras secuencia predomina la descripción mientras que en la última prevalece la narración. En  “El Matadero” hay narración:

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Ilustración de Adolfo Bellocq

descripción de lugares:

La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. Cuarenta y nueve reses estaban tendidas sobre sus cueros y cerca de doscientas personas hollaban aquel suelo de lodo regado con la sangre de sus arterias. En torno de cada res resaltaba un grupo de figuras humanas de tez y raza distinta. La figura más prominente de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado de sangre.

de situaciones:

Hacia otra parte, entretanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa. Acullá se veían acurrucadas en hilera cuatrocientas negras destejiendo sobre las faldas el ovillo y arrancando uno a uno los sebitos que el avaro cuchillo del carnicero había dejado en la tripa como rezagados, al paso que otras vaciaban panzas y vejigas y las henchían de aire de sus pulmones para depositar en ellas, luego de secas, la achura.

y de personajes:

(…) el juez del matadero, personaje importante, caudillo de los carniceros y que ejerce la suma del poder en aquella pequeña república por delegación del Restaurador.

Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción.

Era éste [el unitario] un joven como de veinticinco años de gallarda y bien apuesta persona…

La voz narradora omnisciedetne el relato de los hechos para exponer mordaces opiniones. La ironía y el sarcasmo son las estrategias más utilizadas por el narrador para expresar la crítica política y religiosa:

Y como la Iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios, el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo. Los abastecedores, por otra parte, buenos federales, y por lo mismo buenos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento, sólo traen en días cuaresmales al matadero, los novillos necesarios para el sustento de los niños y de los enfermos dispensados de la abstinencia por la Bula y no con el ánimo de que se harten algunos herejotes, que no faltan, dispuestos siempre a violar las mandamientos carnificinos de la Iglesia, y a contaminar la sociedad con el mal ejemplo.

La abstinencia de carne era general en el pueblo, que nunca se hizo más digno de la bendición de la Iglesia, y así fue que llovieron sobre él millones y millones de indulgencias plenarias.

Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina…

La violencia es un elemento constante en el relato: la muerte del niño ante la indiferencia de los observadores y la tortura y ultraje del joven unitario son los dos episodios más ilustrativos. En la casilla del Matadero de la Convalecencia se dirime el mejor método (el más cruel y violento) para torturar al joven unitario: el violín, la resbalosa, la mazorca, la verga y tijera, la vela:

Un hombre, soldado en apariencia, sentado en una de ellas cantaba al son de la guitarra la resbalosa, tonada de inmensa popularidad entre los federales…

Pícaro unitario. Es preciso tusarlo.
-Tiene buen pescuezo para el violín.
-Tocale el violín
-Mejor es la resbalosa.
-Probemos, dijo Matasiete y empezó sonriendo a pasar el filo de su daga por la garganta del caído, mientras con la rodilla izquierda le comprimía el pecho y con la siniestra mano le sujetaba por los cabellos. (…)

-Es preciso sobarlo.
-Por ahora verga y tijera.
-Si no, la vela.
-Mejor será la mazorca.

Lo grotesco caracteriza la descripción del ambiente, en el que la chusma se disputa las tripas entre el barro y la sangre de los animales:

Cuarenta y nueve reses estaban tendidas sobre sus cueros y cerca de doscientas personas hollaban aquel suelo de lodo regado con la sangre de sus arterias.

-¡A la bruja! ¡A la bruja! -repitieron los muchachos-: ¡Se lleva la riñonada y el tongorí! – Y cayeron sobre su cabeza sendos cuajos de sangre y tremendas pelotas de barro.
Hacia otra parte, entretanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa. Acullá se veían acurrucadas en hilera cuatrocientas negras destejiendo sobre las faldas el ovillo y arrancando uno a uno los sebitos que el avaro cuchillo del carnicero había dejado en la tripa como rezagados, al paso que otras vaciaban panzas y vejigas y las henchían de aire de sus pulmones para depositar en ellas, luego de secas, la achura. Por un lado dos muchachos se adiestraban en el manejo del cuchillo tirándose horrendos tajos y reveses; por otro cuatro ya adolescentes ventilaban a cuchilladas el derecho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado a un carnicero; y no de ellos distante, porción de perros flacos ya de la forzosa abstinencia, empleaban el mismo medio para saber quién se llevaría un hígado envuelto en barro. Simulacro en pequeño era éste del modo bárbaro con que se ventilan en nuestro país las cuestiones y los derechos individuales y sociales.

La oposición entre la chusma y los matarifes por un lado y la figura del joven unitario por otro prefiguran la dicotomía entre civilización y barbarie que desarrollaría Sarmiento en el Facundo.

Matadero-Huergo

Textos relacionados:

El Matadero en las artes visuales:

Versión en historieta por Enrique Breccia

Ilustraciones de Adolfo Bellocq en la edición de 1963.

Litografías de Juan Carlos Huergo

Lecturas recomendadas:

“El Matadero: estampa de un sacrificio ritual” de Hugo Bauzá.

Echeverría y el lugar de la ficción“, en La Argentina en pedazos de Ricardo Piglia. Ediciones de la Urraca.

“La generación del 37″, en La invención de la Argentina de Nicolás Shumway.

La vigencia de “El Matadero” en la cultura argentina contemporánea“, por Julián Guarino

Cuando don Juan María le enmendó la plana a don Esteban“, por Fernando Sorrentino. (Análisis del léxico y del uso de pronombres personales)

Mártires o libres: un dilema estético. Las víctimas de la cultura en ‘El Matadero’ de Echeverría y en sus reescrituras“, por Cristina Iglesias

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