Kafka precursor: la enunciación como proceso vacío


 

Por Marina Menéndez

Ante la pregunta sobre quién habla en un texto literario, Roland Barthes declara: “Jamás será posible averiguarlo, por la sencilla razón de que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que va a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”[1]. Barthes sostiene que quien habla en un texto es el propio lenguaje, de ahí que el “yo” que habla se construye dentro de los márgenes del discurso, sin remitir a un yo externo al texto.

Este corte del cordón umbilical entre la escritura y la voz del autor elimina la referencialidad y la figura del autor de la crítica literaria y da primacía al lector.  La figura del autor ya no es el origen de la escritura; su vida, su intencionalidad, el sentido que haya querido asignar al texto se desvanecen. En consecuencia, la lectura ya no es una búsqueda por develar el sentido único y a priori del texto, o —dicho en términos barthesianos— descifrar un sentido teológico que la crítica literaria se encargaba de buscar en la figura del autor. Para Barthes, la escritura se agota en el lenguaje, es inútil tratar de descifrar un sentido único y cerrado que se esconde en la intencionalidad del autor y en su propia figura y, por tanto, es el lector quien construye los sentidos de un texto. A nuestro entender, esto no impide que las interpretaciones elaboradas por los lectores encuentren —con posterioridad a la lectura del texto literario— sostén en textos no literarios del autor; en este caso la lectura no estuvo amordazada, condicionada a priori por datos biográficos o contextuales.

El cuento “Un sueño” desarrolla una trama onírica en la que el personaje sale a pasear en “un hermoso día” y se desliza “como por un torrente” por uno de los senderos que lo llevan hasta una tumba. Percibimos aquí la mutación no solo del espacio físico, desde la apacible caminata por un espacio abierto hacia la opresión del espacio fúnebre, sino también el gradual cambio de ánimo en el protagonista, que pasará desde la “vivacidad” del principio a la perplejidad y luego al desconsuelo del llanto. Sobre la lápida un artista escribe “Aquí yace” con letras doradas, claras y hermosas, pero encuentra dificultad para continuar escribiendo el nombre del difunto porque la perplejidad y desolación ganan al protagonista ante la imagen de su propia muerte. La crítica literaria biografista ha leído en la inicial del apellido de los protagonistas de este cuento, de El proceso y El castillo una referencia autobiográfica y ha interpretado a estos personajes como alter egos del autor. También se ha propuesto —como diría Barthes, desde la crítica en la que impera la persona del Autor— que en “Un sueño” el artista que escribe en la lápida es el Doppelgänger del protagonista. Esa lectura pretende llenar el vacío del sujeto de la enunciación (el autor textual) con datos de la persona Kafka. Nuestra lectura, prescindiendo de las interpretaciones biografista tan cristalizadas en la enseñanza de la literatura[2], propone interpretar el relato como alegoría de la muerte del autor: el acto mismo de la escritura (en el cuento, la escritura de la lápida) constituye la desaparición del autor (en el cuento, del personaje que llega hasta la tumba). En este sentido, el cuento textualizaría la desaparición de la figura del autor en el acto de la escritura. Se podría interpretar la inscripción del nombre del autor/personaje en la lápida como el equivalente de la firma del autor de un texto literario: un nombre que no refiere sino a algo que no existe, que desaparece en el acto mismo de la escritura. De modo similar, podríamos leer el hueco de la tumba como el vacío en el que se pierde la subjetividad del autor.

Podría argumentarse que el título de este trabajo debería reformularse, ya que decir que anticipándose al giro lingüístico, “Un sueño” de Franz Kafka ya presenta la enunciación como un proceso vacío esconde la presuposición de que la lectura va a develar la intencionalidad del autor y, a su vez, opera una interpretación anacrónica (aunque válida) que ve en la intencionalidad del autor la anticipación de un cambio de paradigma que, aunque tiene antecedentes en la primera mitad del siglo pasado, se consolida hacia 1960 cuando Gustav Bergman acuña la expresión giro lingüístico para dar cuenta de esa nueva corriente que niega la referencialidad de la escritura y postula que el lenguaje no representa la realidad sino que la construye. Sin embargo, el título da cuenta de un proceso en el que, tras haber elaborado una interpretación del cuento “Un sueño” como alegoría del proceso vacío de la enunciación que proponen los teóricos del llamado giro lingüístico, descubrimos que en Diarios y en Cartas a Felice—cuyo análisis excede el objetivo de este trabajo— Kafka aborda el tema de la muerte del autor, del vacío y desaparición del “yo” en la escritura. Las ideas que en los diarios y cartas son meras reflexiones, inquietudes, podría leerse como un pensamiento que anticipa uno de los postulados clave del giro lingüístico: la enunciación como un proceso vacío.

 

[1] Barthes, R. (1994) “La muerte del autor” en El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Barcelona, Paidós, pp. 65-71.

[2] Incluso se podría arriesgar como estrategia didáctica la eliminación del nombre del autor, la firma, del texto a fin de evitar que saberes previos sobre la figura del autor o información del contexto de producción se inmiscuyan o condicionen la construcción de sentidos.

 

Palabras clave: autor, narrador, enunciación, giro lingüístico, postestructuralismo, referencialidad

Este trabajo fue presentado como parte de las actividades del seminario Didáctica de la teoría literaria, del postítulo Especialización en Literatura y Escritura (Ministerio de Educación y Deportes de la Nación Argentina), 2016.  

 

Criterios: Revista sobre literatura, artes, cultura y sociedad


revista Criterios-CubaLa revista cubana Criterios ha publicado desde su nacimiento en 1972 centenares de artículos sobre literatura, crítica literaria, artes, metodología de la investigación literaria y cultura de más de doscientos autores: Bajtín,Barilli, Bauman, Bourdieu, Bürger, Clifford, De Marinis, Dubois, Ďurišin, Eagleton, Eco, Even-Zohar, Fischer-Lichte, Flaker, Foster, Genette, Hutcheon, Huyssen, Jakobson, Kristeva, Lachmann, Markiewicz, Moles, Morawski, Popovič, Said, Tarasti, Tyniánov, Todorov, Tomaszewski, Sławiński,  Uspenski, Vattimo y Žižek, entre muchos otros.

En el contexto político y académico de Cuba, la revista Criterios se presenta como una publicación independiente de condicionamientos ideológicos: ha publicado, entre otros pensadores marginados por el socialismo, a Iuri Lotman en traducción directa del ruso.

Criterios también ha editado una colección de antologías que se puede consultar aquí.

Además de la calidad y variedad de los autores publicados, cabe destacar la inclusión de artículos de teóricos extranjeros traducidos al español por primera vez. Las traducciones de destacados teóricos extranjeros se ha convertido en la especificidad de la revista Criterios desde su primer número, en el que se publicaron las primeras traducciones al español de artículos del formalista ruso Tyniánov, los estructuralistas de la Escuela de Praga Mukařovský, Vodička y del neoestructuralista ruso Meletinski.

Según ha expresado el investigador y crítico cubano de literatura y arte Desiderio Navarro, quien además ha traducido al español muchos artículos publicados:

Criterios se ha caracterizado por una actividad divulgativa independiente de las coyunturas político-culturales nacionales y de las valoraciones oficiales sobre tendencias teóricas o autores en Cuba y en los respectivos países de origen; asimismo, no se ha vinculado de manera exclusiva a ninguna tendencia, escuela o moda teórica. Sus principales criterios han sido la representatividad informativa, la calidad científica y la posibilidad de un aprovechamiento crítico local. De ahí que en sus páginas, a lo largo de su accidentada y entrecortada historia —incluso durante lo que se ha llamado el período gris de la vida cultural cubana, cuando fue atacada hasta la «S» final de Criterios, o sea, la pluralidad de criterios ya inscrita en el nombre mismo de la revista—, hayan figurado autores de muy diversas orientaciones metodológcas y países —desde el marxismo «ortodoxo» y «heterodoxo» hasta el estructuralismo, la teoría de la recepción y el postestructuralismo post-moderno, desde los EUA y Canadá, pasando por Inglaterra, Francia y la RFA, hasta Israel, sin excluir a Lotman y la Escuela de Tartu, a Mukarovsky y el estructuralismo checo, a Glowinski y el neoestructuralismo polaco, a Flaker y la Escuela de Zagreb, autores entonces calificados de «diversionistas» y hasta «disidentes» por los círculos oficiales dogmáticos de la URSS y de sus respectivos países. Así pues, Criterios, tanto por su alcance disciplinario y geográfico-lingüístico como por su apertura a la pluralidad metodológica contemporánea, es la única publicación de su tipo en lengua española (y no tenemos noticia de otra semejante en todo el mundo occidental).

Fuente: “Criterios in medias res publica”, Texto de la conferencia leída el 28 de febrero del 2002, en la Casa de las Américas, en ocasión del 30 Aniversario de Criterios y del 80 aniversario del nacimiento de Iuri Lotman.

La lista de artículos de los 37 números de la revista se pueden consultar en línea  en este enlace. Algunos se pueden descargar en pdf, por ejemplo:

Bourdieu, P. “El campo de la cultura. Requisitos críticos y principios de método”, nº 25-28, enero-diciembre 1990, pp. 20-42.

Bürger, P. “La verdad estética”, nº 31, enero-junio 1994, pp. 5-23.

Culler, J. “La crítica postestructuralista”, nº 21-24, enero-diciembre 1988, pp. 33-43.

Eco, U. “Perspectivas de una semiótica de las artes visuales”, nº 25-28, enero-diciembre 1990, pp. 221-233.

Hamon, P. “Texto e ideología: para una poética de la norma”, nº 25-28, enero-diciembre 1990, pp. 66-94.

Hutcheon, L. “La política de la parodia posmoderna”, edición especial de homenaje a Bajtín, julio 1993, pp. 187-203.

Leenhardt, J. “El «saber leer», o modalidades sociohistóricas de la lectura”, nº 25-28, enero-diciembre 1990, pp. 54-65.

Lijachov, D. “Poética del tiempo artístico en la obra literaria”, nº 1, enero-marzo 1982, pp. 6-21.

Markiewicz, H. “La recepción y el receptor en las investigaciones literarias. Perspectivas y  dificultades”, nº 5-12, enero-diciembre 1984, pp. 3-19.

Markiewicz, H. “Sobre la tipicidad en la literatura”, Denken Pensée, Criterios, 1 junio 2014, pp. 1063-1106.

Piatigorski, A. “«El otro» y «lo propio» como conceptos de la filosofía literaria”, nº 32, julio-diciembre 1994, pp. 109-115.

Shavit, Z. “La noción de niñez y los textos para niños”, nº 29, enero-junio 1991, pp. 134-161.

Todorov, T. “El cruzamiento de las culturas”, nº 25-28, enero-diciembre 1990, pp. 3-19.