Redes sociales


Por Marina Menéndez

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Enseño a escribir. Y escribo. Hace un tiempo realicé un curso sobre el uso educativo de las redes sociales y lo que sigue es una de mis intervenciones en el foro del curso:

[Optimismo ON] En la sociedad de la información todas las personas tienen la maravillosa posibilidad de conectarse en tiempo real y a través de los más diversos medios –objetos de deseo atractivos, livianos y subyugantes- con cualquier otro ser humano en cualquier momento y en cualquier lugar. Hoy la tecnología –devenida en Prometeo moderno- ha robado a los dioses la omnipresencia y el control de la información. Un mínimo movimiento digital nos transporta a galaxias de información, nos pone en contacto sincrónico con millones de seres humanos de todo el planeta, nos convierte, en productores, reproductores y consumidores de un universo sin fronteras y en constante expansión, en orgullosos nodos de una inconmensurable red digna de un dios. (Quizás debería hacerse un retoque a la cúpula de la Capilla Sixtina y reemplazar el obsoleto dedo divino por alguna otra forma digital). Las redes sociales, definidas como grupos de afinidad, constituyen nuevos modos de interactuar e intercomunicarse (aspecto social) gracias a herramientas informáticas (aplicación) que, a su vez, se relacionan con otras aplicaciones (distribución) y que pueden compartir su interfaz con otros softwares (Api de 3°).  Resultado: Pancho Gugel delata mi multifacética multilocación en Twitter, FB, Delicious, Proz, Slideshare, Vimeo, Youtube, Blogger, WordPress, Ning, Linkedin, Animoto, Diigo, Couchsurfing (oops, perfil privado), foros de debate, etceterísima. En 2010 hice una prueba piloto (previa encuesta sobre sus hábitos internáuticos) con un grupo de alumnos de los últimos años de secundaria: complementamos las clases con trabajos colaborativos en google docs y con comunicación a través de un grupo privado en FB. Me di cuenta de que su nativismo digital está circunscripto al entretenimiento pero aún no les han enseñado a aprovechar la Web2 para el estudio y el trabajo. En las clases de informática habían aprendido… a usar Word.

[Optimismo OFF] No voy a extenderme en el debate comunicación vs conexión que cunde en los foros pertinentes. La hiperconexión –hybris de la modernidad líquida– me huele a hipertensión, hiperglucemia…. hipermercado: un fascinante espacio del que salimos (al menos tenemos esa posibilidad) con el carrito pletórico de innecesarios bártulos (que quedarán relegados a nuestro olvido o indiferencia -¿como el 90% de nuestros amigos de FB o contactos de msn?- y comestibles que terminaremos desechando, o consumiendo hasta que nos provoquen hipercolesterol. ¿Para qué coleccionamos toneladas de información que nunca deglutiremos y, por tanto, nunca se convertirá (por falta de tiempo o relevancia) en nutrientes de nuestro conocimiento? El desarrollo de habilidades cognitivas para seleccionar, jerarquizar, organizar y procesar tan vasta información debe ser una prioridad en la agenda educativa. ¿Qué tipo y qué calidad de vínculos y de comunicación establecemos con centenares –y hasta miles- de contactos que abultan listas en nuestros varios perfiles sociales y que bifurcan maravillosamente los tentáculos de nuestro ego virtual (léase “redes”)? Ni apocalíptica ni integrada, como persona, como docente y como estudiante intento comprender (no he dicho aceptar) la resemantización del adjetivo social y del concepto de comunicación.  La expansión de las redes (sociales) está patinada de estrategias de marketing basadas en la sociología y psicología del hombre light: pertenecemos, tenemos muchos amigos, somos visibles… trofeos de una fama ganada a fuerza de effear durante horas. Irónicamente, la soledad –se ha dicho- es el mayor mal de nuestra época…

Non siamo soli, diría Ramazzotti; tengo un millón de amigos, Roberto Carlos. Y decían que era amor la soledad que compartían…

Fuente del gráfico: http://www.iredes.es

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Las crónicas de Indias


Por Marina Menéndez

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Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.

Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras.

Lito Nebbia

Los viajes de Colón estuvieron guiados por un interés económico: encontrar una ruta hacia el sur de Asia. Lo que no sabían en aquella época es que existía el océano Pacífico, por eso Colón creyó que estaba en las Indias Orientales cuando llegó a nuestro continente. Después de más de dos meses de navegación, Colón y los 87 tripulantes de las tres naves divisaron tierra (tengan en cuenta que la velocidad promedio de navegación era de 160 km por día dependiendo de los vientos y que hay aproximadamente 6500 km entre Lisboa y las islas Bahamas). El mapa más antiguo que se conserva de esta zona fue obra de Juan de la Cosa, quien acompañó a Colón en varios de sus viajes.

El continente que se llamaría América era un nuevo y desconocido territorio para los europeos, poblado por personas con una fisonomía diferente de la de ellos, que hablaban lenguas diferentes de las de ellos y que tenían una cultura diferente de las de ellos. Diferente no implica ningún juicio de valor. Lástima que los conquistadores no lo entendieron así… y en vez de respetar las diferencias, intentaron eliminarla. En esa lucha desigual entre el europeo invasor y el nativo mucho se perdió: vidas, lenguas, cultura.

Muchos de los que llegaron a estas tierras escribieron notas sobre lo que encontraban, sobre lo que iba sucediendo; a esos textos se los llama crónicas de Indias porque relatan hechos en orden cronológico, es decir, en sucesión temporal y porque ellos creían que habían llegado a las Indias Orientales. Las crónicas son similares a los diarios pero estos son más subjetivos porque el autor/narrador es el protagonista que va relatando los hechos a medida que suceden y registrando las emociones. Las crónicas estuvieron de moda en la Edad Media y sirvieron de fuente de información para la historiografía, la ciencia que se ocupa de narrar la historia. La mayoría de los cronistas de la época de la conquista y colonización de América eran europeos y, por tanto, su testimonio no es neutral sino que presenta una visión etnocéntrica. ¿Qué significa esto? Significa que miraron los hechos desde la perspectiva europea, occidental y católica; una perspectiva que consideraba al europeo-blanco-occidental-católico como el centro (el ombligo del mundo, diríamos hoy) y al otro cultural y lingüístico como lo diferente, lo raro, lo marginal. El etnocentrismo implica la creencia en la superioridad y, consecuentemente, el derecho a dominar al otro. Quien asume una postura etnocéntrica no es capaz de ponerse en el lugar del otro.

¿Las crónicas de Indias son textos literarios o textos históricos?

Esta es una pregunta que puede tener varias respuestas aceptables. Para empezar, tendríamos que definir qué es la literatura. Si consideramos que la literatura se define por su caracter ficcional, es decir, por ser un ámbito en el que los conceptos de real/verdadero y falso/mentira no son aplicables porque el autor no tiene una pretensión de verdad, entonces las crónicas no serían literatura ya que los cronistas pretenden dar testimonio de los hechos. Sin embargo, las crónicas de Indias presentan muchas características que son propias de la literatura como el estilo, que imita al de las novelas de caballería de la Edad Media. Pensemos que los cronistas se deben de haber sentido aventureros descubriendo esta nueva tierra exótica, siendo participantes de un hecho histórico tan importante como el descubrimiento de un continente… ¿no creen que se habrán sentido como los personajes de las épicas y novelas que leían? ¿No creen que se habrán asombrado y les habrá parecido fantástico todo lo que encontraron aquí: animales, plantas, paisajes y costumbres que alimentaron su imaginación? No es raro, entonces, que el estilo de sus crónicas se parezca al de los textos literarios que circulaban en aquella época. Después de todo, la historia es un largo relato que nos cuentan, que nos creemos y que, a veces, descubrimos que ha sido un cuento del tío. Por suerte, los historiadores se encargan de investigar y de mostrarnos la “verdad”. Nicolás Shumway es un historiador que nos dice:

El pasado es un caos, repleto de datos, documentos, anécdotas, pareceres, pasiones y cosas olvidadas ahora que serán esenciales más adelante. […] La historia intenta ordenar ese caos. Una parte de la tarea historiográfica consiste en buscar y verificar datos usando criterios que podrían llamarse científicos. Pero otra parte de esta tarea es hacer una narración; identificar a protagonistas y antagonistas, establecer causas y efectos, asignar motivos, privilegiar algún dato sobre otros, generalizar, juzgar, nombrar y olvidar.

Fuente: “Hacia el verdadero Mitre: Las ficciones de la historia,” Suplemento de cultura de Página/12. Buenos Aires.  Marzo, 1992, pp. 8-9.

Los textos dialogan entre sí, muchos autores toman textos de otros autores y los incorporan (implícita o explícitamente) en sus propias obras. A ese diálogo, a ese entrecruzamiento de textos le llamamos intertextualidad. Además, un mismo texto puede estar construido con varios géneros discursivos, es decir, puede incorporar diversos tipos de textos (poesías, cartas, noticias periodísticas, crónicas, letra de canciones, registros de diálogos cotidianos, entrevistas, ensayos, relatos históricos, etc.). A esos textos que combinan diversos géneros discursivos les llamamos híbridos.

¿Y entonces? ¿Literatura o historia? Ni una ni otra, quizás. Entre la literatura y la historia hay un tercer espacio(1), una zona de contacto y superposición en la que los límites son borrosos. En esa zona de confluencia, ni la literatura ni la historia tienen soberanía absoluta.Las diversas disciplinas (literatura, música, historia, filosofía, física, política, etc.) son parcelas de un amplio territorio que el ser humano divide para poder estudiar (y conocer) mejor pero esas fronteras que establece el hombre no siempre existen en la realidad.

El primer texto literario de la cultura occidental relata un hecho histórico: la guerra de Troya/Ilión. El gran poema épico español relata la vida de Ruy Díaz de Vivar, el Cid. “El Matadero” de Esteban Echeverría, texto fundante de la narrativa argentina, oscila entre el relato ficcional y la crítica explícita a la situación política y social de la década de 1830. Facundo de Sarmiento también se ubica en ese tercer espacio entre la literatura y el ensayo. Algunos textos de Eduardo Galeano nos regalan espinosas instantáneas sobre la historia latinoamericana. Los textos de Rodolfo Walsh y “Las actas del juicio” de Ricardo Piglia han sido catalogados en el canon de la literatura argentina. El Romance de Luis de Miranda, primer poema escrito por un español en el Río de la Plata, el poema La argentina o La conquista del Río de la Plata de Martín del Barco Centenera, el cuento “El hambre” de Manuel Mujica Láinez y la novela El entenado de Juan José Saer presentan la recreación literaria de un hecho histórico registrado en las crónicas de Derrotero y viaje a España y las Indias de Ulrico Schmidl, en las crónicas de Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz de Castillo, en Historia Argentina del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata de Ruy Díaz de Guzmán, primera crónica del río de La Plata, y en la Carta de Isabel de Guevara.

Romance de Luis de Miranda:

Año de mil quinientos
que de veinte se decía
[…]
La ración que allí se dio
de harina y de bizcocho
fueron seis onzas u ocho,
mal pesadas.
Las vïandas más usadas
eran cardos que buscaban
y aun estos no los hallaban
todas veces.
El estiércol y las heces,
que algunos no digerían,
muchos tristes los comían
que era espanto.
Allegó la cosa a tanto
que, como en Jerusalén,
la carne de hombre también
la comieron.
Las cosas que allí se vieron
no se han visto en escritura:
comer la propia asadura de su hermano.

[…]

La Argentina de M. del Barco Centenera:

Haré con vuestra ayuda este cuaderno
del argentino reino recontando
diversas aventuras y extrañezas,
prodigios, hambre, guerras y extrañezas.

[…]

“El hambre” de Mujica Láinez:

[…] Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. Todo ha sido arrebatado, arrancado, triturado: las flacas raciones primero, luego la harina podrida, las ratas, las sabandijas inmundas, las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente.[…]

El hambre le nubla el cerebro y le hace desvariar. Ahora culpa a los jefes de la situación. ¡El hambre!, ¡el hambre!, ¡ay!; ¡clavar los dientes en un trozo de carne! Pero no lo hay… no lo hay… […]

Derrotero de Schmidl:

[…] La gente no tenía qué comer y se moría de hambre y padecía gran escasez, al extremo que los caballos no podían utilizarse. Fue tal la pena y el desastre del hambre que no bastaron ni ratas ni ratones, víboras ni otras sabandijas; hasta los zapatos y cueros, todo hubo de ser comido. También ocurrió entonces que un español se comió a su propio hermano que había muerto. […]

El entenado de Saer:

[…] el origen humano de esa carne desaparecía, gradual, a medida que la

cocción avanzaba; […] los pies y las manos, […] apenas si tenían un

parentesco remoto con las extremidades humanas.

Historia verdadera de Díaz del Castillo:

Hallóse toda la ciudad como arada y sacadas las raíces de las hierbas que habían comido, y cocidas hasta las cortezas de algunos árboles. Agua dulce no les hallamos ninguna, sino salada. No comían las carnes de sus mejicanos, si no eran de los nuestros y amigos tlascaltecas que apañaban. No se ha hallado generación en muchos tiempos que tanto sufriese el hambre y sed y continuas guerras como ésta.

Cap. XII de La Argentina de Díaz de Guzmán:

[…] hambre que sobrevino estaba la gente muy triste y desconsolada; llegando a tanto extremo la falta de comida que había, que solo se daba ración de seis onzas de harina, y esa podrida y mal pesada; que lo uno y otro causó tan gran pestilencia, que corrompidos morían muchos de ellos […].

Carta de Isabel de Guevara:

[…] Y como la armada llegase al Puerto de Buenos Aires con mil e quinientos hombres y les faltase el bastimento, fué tamaña la hambre, que a cabo de tres meses murieron los mil. Esta hambre fué tamaña, que ni la de Jerusalén se le puede igualar ni con otra ninguna se puede comparar. […]

Y, para ir finalizando, escuchemos la letra de Huelga de amores por Divididos:

Actividad sugerida:

  1. Lean los textos citados y determinen similitudes y/o diferencias en la presentación de los hechos: predominio de la descripción o de la narración, construcción de la voz narradora, punto de vista del narrador, estilo, marcas de subjetividad, etc.
  2. Seleccionen al menos tres textos de la lista de lecturas sugeridas y escriban un análisis personal en el que integren las ideas expuestas por los diversos autores.
  3. Busquen ejemplos de manifestaciones de etnocentrismo europeo. Puede ser un texto, una imagen, una película, un video, etc. Escriban un análisis crítico sobre el material seleccionado.
  4. Busquen información sobre el origen del mapamundi tal como estamos acostumbrados a verlo y averigüen qué inexactitudes presenta. Comparenlo con el siguiente mapamundi:

Fuente de la imagen: The upsidedown map page.

(1) A los profesores, les recomiendo la lectura de Tercer espacio,  literatura y duelo en América Latina de Alberto Moreiras. Disponible online aquí.

Lecturas complementarias:

  • Sobre las crónicas de Indias:

Noticia, crónica y literatura” por Benhur Sánchez Suárez

La crónica, un género del periodismo literario equidistante entre la información y la interpretación” por Rafael Yanez Mesa.

En el cruce entre literatura, historia y filosofía: la crónica ¿un género eminente?” por Norma Edith Crotti.

De cronistas y contados, en el blog Gabriela.

Diarios, memorias, crónicas y weblogs , en el blog de Norma.

Crónica de Indias“, poema de José Emilio Pacheco.

  • Sobre la invasión española en nuestro continente y el etnocentrismo:

“12 de octubre, el “descubrimiento” de américa y la historia oficial” por Eduardo Galeano. Disponible online en: http://nauparimaq.blogspot.com/

El descubrimiento que no fue“, en Aquí Bolivia

El encuentro de dos mundos” (sobre el cambio de denominación Descubrimiento de América”, en Diccionario de Filosofía Latinoamericana

La conquista de América. El problema del Otro. Tzvetan Todorov

El eclipse” de Augusto Monterroso.

Efemérides: 12 de octubre. En abc.gov.ar

Ruy Díaz de Guzmán, primer escritor paraguayo.

  • La literatura y la historia argentinas:

Apuntes sobre El entenado de Juan José Saer” por Lilian Elphick.

Los límites de la historia. A propósito de Operación Masacre de Rodolfo Walsh”

Extra:

La novela de caballería (a no tomárselo en serio) en Frikipedia.

Bonus Track: Playa Girón de Silvio Rodriguez

🙂

Crónicas del Ángel Gris


Alejandro Dolina ha escrito cuentos, notas y reflexiones varias sobre diversos temas; compuso las comedias musicales El barrio del Ángel Gris y Teatro de Medianoche.
En Crónicas del Ángel Gris, uno de sus libros, Dolina nos invita a recorrer el barrio de Flores, un espacio geográfico y simbólico poblado de personajes e historias de amor, frustración, amistad, misterio, logros y fracasos. Por el barrio campea el Ángel Gris.

La mayoría de los personajes pueden reunirse en dos grandes grupos: los Hombres Sensibles y los Refutadores de Leyendas. Entre los primeros, sentimentales, honestos y algo atolondrados, se encuentran el polígrafo Manuel Mandeb, el poeta Jorge Allen, el músico Ives Castagnino y el “Ruso” Salzman, jugador compulsivo. Los Refutadores de Leyendas son personajes suspicaces y necios, representantes de las instituciones, que se dedican a negar los episodios fantásticos que ocurren en el barrio. Opuestos a los Hombres Sensibles, los Refutadores desean un mundo racional y científico.

Fuente Wikipedia

Aquí les dejo “La conspiraciòn de las mujeres hermosas”:

Cuando Jorge Allen, el poeta, se cruzaba con alguna mujer hermosa, caía
en el mas hondo desasosiego.
Esta muchacha no será para mi – pensaba mientras la veía doblar para siempre la
esquina.
Es que cada mujer que pasa frente a uno sin detenerse es una historia de
amor que no se concretara nunca. Y ya se sabe que los hombres de corazón
sueñan con vivir todas las vidas.
En ocasiones especiales, Allen usurpaba el tranco de las mas buenas
mozas para decirles algo.
– Vea: si no me conoce, no podrá usted darse el lujo de olvidarme.
Pero casi siempre ocurría lo mismo. Las pibas de Flores no mostraban el
menor interés en olvidar o recordar al poeta.
Cabe ahora mismo salir al paso de la suspicacia general, aclarando que
Allen era un joven de grata y recia figura. Además era muy versado en amorosas
cuestiones. En verdad, casi no se ocupaba de otra cosa.
Una tarde, envenenado por la fría mirada de una morocha en la calle
Bacacay, el hombre tuvo una inspiración: sospecho que la indiferencia de las
hembras mas notables no era casual. Adivino una intención común en todas ellas.
Y decidió que tenia que existir una conjura , una conspiración. El la llamo La
Conspiración de las Mujeres Hermosas.
Allen nunca fue un sujeto de pensamientos ordenados. Pero su idea
intereso muchisimo a las personas mas reflexivas del barrio de Flores. El primer
fruto que se recuerda de estas inquietudes fue la memorable conferencia en el
cine San Martín pronunciada por el polígrafo Manuel Mandeb.
Su titulo fue “De las mujeres mejor no hay que hablar” vale la pena
transcribir algunos párrafos conservados en la dudosa memoria de supuestos
asistentes.
“…Nadie puede negar el poder diabólico de la belleza. Se trata en realidad de una
fuerza mucho mas irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede
despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno
no tiene mas remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su
encanto. Y esta es una trágica paradoja. “
“…Las mujeres hermosas de este barrio conocen perfectamente la calidad de sus
armas y las utilizan con el único fin de provocar el sufrimiento de los hombres
sensibles. Ostentan su belleza y sin embargo no permiten que uno la disfrute.
Cuentan dinero delante de los pobres. Esta perversa conducta no puede ser
inconsciente. Obedece, sin duda a un plan minuciosamente pensado. “
“…Cada vez que me acerco a una señorita para presentarle mi respeto. no recibo
otra cosa que gestos de desagrado, gambetas ampulosas y aun amenazas de
escándalo. Ya no se puede ceder el paso a una dama sin que se sospeche que
esta por permitido perpetrarse una violación.”
Desde la cuarta fila, un grupo de colegialas le retruco al conferenciante,
llamando su atención acerca del comportamiento de los conductores de
camionetas. Opinaban las niñas que estos profesionales, mas que requerirlas de
amores aprecian proponerse insultarlas.
Este que escribe opina que la objeción es interesante. Con toda frecuencia
se ven por las calles individuos que lejos de postularse como admiradores de las
señoritas que se les cruzan, proceden a agraviarlas con frases puercas.
Aquí surge un tema polémico. ¿En qué consiste el piropo? ¿Cuál es su objeto y
esencia?
Algunos sostienen que se trata de un genero artístico: Un hombre ve a una
mujer, se inspira y suelta párrafos. No existe la esperanza de una recompensa,
basta con la satisfacción de haber cumplido con los duendes interiores.
Si este es el criterio correcto, la actitud de los conductores de camionetas
es perfectamente comprensible. Tal vez quepan reparos de índole académica. Se
puede opinar que es artísticamente superior un madrigal que un manotazo, pero
ambas expresiones se encuadran rigurosamente en la definición que se ha
sugerido anteriormente.
Otra corriente – menos desinteresada – piensa que todo piropo manifiesta la
intención de comenzar un romance. Vale decir que se espera de la dama que lo
recibe una respuesta alentadora.
Difícil será – por cierto – que alguien obtenga una sonrisa a cambio de una
grosería. El asunto es apasionante y fue desarrollado por el propio Mandeb,
mucho después, en un libro que se llamo “La objeción de las colegialas”, titulo que
despertó un equivocado entusiasmo entre los conductores de camionetas.
Pero volvamos a la conferencia.
Manuel Mandeb presento durante su exposición a un italiano y a un
brasileño, quienes – dificultosamente – expresaron que, en sus países, los idilios se
concertaban en forma rápida entre personas desconocidas y que muchas veces
bastaba con leves gestos para entenderse bien.
Curiosamente, el propio conferencista desautorizo a sus invitados.
“…Esta muy bien reclamar la tolerancia de las señoritas. Pero todo amorío debe
presentar una cantidad razonable de escollos. Para serles franco, no quisiera
saber nada con una mujer capaz de entreverarse en dos minutos con un tipo como
yo.”
La conferencia termino en un tumulto. Varias conspiradoras asistentes
empezaron a quejarse de recibir propuestas indecorosas de los caballeros
vecinos. Probablemente se trataba de conductores de camionetas.
Los Refutadores de Leyendas hicieron oír su voz algunos días mas tarde.
En una de sus habituales reuniones manifestaron que no creían en la posibilidad
de la conspiración. El argumento de los racionalistas merece consideración: según
ellos las mujeres hermosas se odian entre si y es inconcebible cualquier tipo de
acuerdo. Declararon también que es falso que esta estirpe no haga caso de los
hombres: todos los días uno ve hermosas muchachas acompañadas por algún
señor.
Ya en el colmo de la locura, los Hombres Sensibles contestaron que allí
estaba el punto: el señor que acompaña a las mujeres hermosas es siempre otro y
esto provoca aun mas tristeza que cuando uno las ve solas. No seria extraño que
estas damas y sus acompañanates no fueran sino incubos y súcubos que recorren
el mundo para ser dique a las almas sencillas.
Ives Castagnino, el músico de Palermo, razonaba de este modo: si el
propósito de las mujeres terribles es hacer sufrir a los hombres, tienen dos
maneras de lograrlo:
1) No viviendo un romance con ellos.
2) Viviéndolo.
Según parece, al músico lo aterrorizaba mucho mas la segunda posibilidad.
Como puede suponerse, las mujeres hermosas consultadas negaron siempre la
existencia de la conjura. De cualquier modo, hay que reconocer que la encuesta
no fue demasiado amplia. En primer lugar, las señoritas entrevistadas
desconfiaban de los encuestadores y pensaban – con toda razón – que trataban de
seducirlas. Y por otra parte resulta una verdadera ingenuidad que, quienes son
capaces de una gesta tan oscura, se presten a revelar el secreto precisamente a
sus víctimas.
Como suele ocurrir en estos casos, el tema de discusión se bifurcó
innumerables veces y tomo el rumbo de los tomates.
Hubo quienes pidieron que se aclararan los limites de la hermosura para
saber cabalmente quienes eran las mujeres que alcanzaban esa categoría.
La cuestión es ardua, como todo juicio estético. Se pueden tener en cuenta
– quizá – algunos indicios. Se dice que si una dama es muy linda, las demás la
tendrán por tonta. Pero no puede tomarse este lugar común como precepto, pues
es cosa evidente que existen mujeres que, siendo tontas, son al mismo tiempo
feas. Inclusive hay gente que sostiene haber conocido señoritas hermosas e
inteligentes, lo cual para mi gusto es demasiado.
El asunto se torna todavía mas complejo a causa de la acción de los
Agrandadores de Loros, unos caballeros mas bien babosos que con halagos y
falsedades consiguen que ciertos bagayos se crean la reina del corso.
Así, los hombres de corazón llegan a padecer la violencia de verse
rechazados por damas que jamas pensaron seducir. La tarea de los Agrandadores
ha ido muy lejos y ha llegado incluso a las tapas de las revistas y avisos de
publicidad, donde se proponen a la admiración de la gente de toda clase de
pescados con disfraz de Colombina.
Pero los Hombres Sensibles siempre supieron cuando se hallaban ante la
presencia de una mujer hermosa. Sentían lo que Mandeb describía como una
patada en el corazón. Y no se equivocaban nunca.
A decir verdad, jamas se alcanzaron a reunir pruebas convincentes sobre la
existencia de la conspiración. Pero sus efectos se siguieron padeciendo.
Pese a todo, Allen, Mandeb y todos sus amigos siguieron recorriendo las
esquinas haciendo fuerza para creer que detrás de alguna puerta iba a aparecer la
mujer que les salvaría la vida.
Por suerte para los muchachos, hubo siempre entre las dilas conjuradas
algunas Traidoras Adorables.
Naturalmente toda traición tiene su precio y muchas veces la exigencia era el
amor eterno. Los Hombres de Flores pagaban una y otra vez este arancel.
La denuncia de Jorge Allen ya ha sido olvidada en el barrio del Angel Gris.
Pero aunque nadie converse sobre el asunto, basta con asomarse a la puerta para
comprobar que las cosas siguen como entonces.
Allí están las mujeres hermosas en Flores y en toda la ciudad, gritando con
sus miradas de hielo que no están en nuestro futuro ni en nuestro pasado.
Allí esta la abominable secta de las Chicas con Novio, poniéndonos ante la
espantosa verdad de que siempre hay un hombre mejor que uno.
El camino para derrotar a esta muralla es largo y penoso, pero seguirlo es
deber de los criollos arremetedores.
No hay mas remedio que quererlas a pesar de todo. Y mas todavía, tratar
de que a uno lo quieran. Esta segunda labor es especialmente complicada y
puede llevar la vida eterna. Consiste – por ejemplo – en ser bueno, aprender a
tocar el piano, convertirse en héroe o en santo, estudiar las ciencias, comprarse
una tricota nueva, lavarse los dientes, ser considerado y tierno y renunciar a los
empleos nacionales.
Una vez hecho todo esto, ya puede el hombre enamorado, pararse en la
calle y esperar el paso de la primera mujer hermosa para decirle bien fuerte:
– He sufrido mucho nada mas que para saber su nombre.
Seguramente, la tipa fingirá no haber oído, mirara al horizonte y seguirá su
camino.
Pero será injusto.

 

En este texto Dolina recurre a palabras y expresiones representativas de la lengua rioplatense. ¿Las identificaron?

Recomiendo leer también:

Cómo reconocer a un artista por Alejandro Dolina

“Caudillos” por Canal Encuentro


Caudillos

Por Canal Encuentro. Del martes 18 al martes 25 de mayo a las 00:00

Sinopsis:
Durante gran parte del Siglo XIX el panorama político y social de la Argentina en formación estuvo dominado por la presencia de los caudillos. José Gervasio Artigas, Estanislao López, Francisco Ramírez, Martín Miguel de Güemes, Justo José de Urquiza, Juan Manuel de Rosas, Manuel Dorrego, Vicente “Chacho” Peñaloza, Facundo Quiroga…

¿Quiénes fueron y qué hicieron estas figuras tan fascinantes como controvertidas, que protagonizaron aquellos tiempos fundacionales y violentos? Cada uno de los capítulos de la serie se centra en un caudillo en particular para narrar, a partir de su biografía, el contexto histórico y social de la época.

Capítulos:
Martes 18/05: José Gervasio Artigas
Miércoles 19/05: Estanislao López y Francisco Ramírez
Jueves 20/05: Justo José de Urquiza
Viernes 21/05: Martín Miguel de Güemes
Sábado 22/05: Juan Manuel de Rosas
Domingo 23/05: Manuel Dorrego
Lunes 24/05: Facundo Quiroga
Martes 25/05: Vicente “Chacho” Peñaloza

Facundo de Sarmiento


Si peleamos por la educación, venceremos a la pobreza. Sarmiento

Para descargar gratis la obra Facundo o Civilización y barbarie en las pampas argentinas, hacer click aquí.

Biografía de Sarmiento (1811-1888) en:
Portal el historiador
Efemérides culturales argentinas
Edición especial sobre Sarmiento en Clarín.
Contexto histórico:
Argentina en el siglo XIX
Sarmiento: Algunos aspectos de su historia, y una aproximación a sus ideas en Canal Encuentro.
Sarmiento: hechos y perspectivas. En el portal educ.ar
Sarmiento, el revoltoso por J.I. García Hamilton. En La Nación, 1997
Lectura obligatoria:
Facundo o Civilización i Barbarie en las Pampas argentinas (1845). Introducción, caps. I, II, III, V y XIII. Leer aquí.
Billete de 50 pesos argentinos
Sobre Facundo Quiroga, apodado El tigre de los llanos:
Lecturas recomendadas:
Sarmiento entre su civilización y su barbarie por Felipe Pigna.
Enlaces sobre Sarmiento.

El general Quiroga va en coche a la muerte
Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

El madrejon desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frio del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una arania.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galeron enfatico, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿que ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de punialadas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

Para escuchar el poema recitado por el mismo Borges, ver este enlace.

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