Cortázar sobre el amor


Julio Cortazar

A cien años de su nacimiento, el boom cortazariano se dejó ver en los medios, las redes sociales, las actividades culturales. Julio Cortázar vive en cada una de sus obras, en cada uno de sus lectores; como diría Foucault: la escritura redime de la muerte. Les dejo algunas frases sobre el amor que aparecen en Rayuela:

 

« Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado».

«No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo».

«Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad».

«Así andaban, Punch and Judy, atrayéndose y rechazándose como hace falta si no se quiere que el amor termine en cromo o en romanza sin palabras. Pero el amor, esa palabra… »

«Oh mi amor, te extraño, me dolés en la piel, en la garganta, cada vez que respiro es como si el vacío me entrara en el pecho donde ya no estás».

«Amor, ceremonia ontologizante, dadora de ser».

«—Amor, sexualidad. ¿Hablamos de lo mismo?

Sí dijo la Maga—. Si hablamos de amor hablamos de sexualidad. Al revés

ya no tanto.»

«… reinventar el amor como la sola manera de entrar alguna vez en su kibbutz».

«Alguna vez había creído en el amor como enriquecimiento, exaltación de las potencias intercesoras. Un día se dio cuenta de que sus amores eran impuros porque presuponían esa esperanza, mientras que el verdadero amante amaba sin esperar nada fuera del amor, aceptando ciegamente que el día se volviera más azul y la noche más dulce y el tranvía menos incómodo»

«… todo nace de nuevo siendo inmortal, el amor juega a inventarse, huye de sí mismo para volver en su espiral sobrecogedora…».

«Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto».

 

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La Gioconda. Manuel Machado y Ramón Gómez de la Serna


La cautivante mirada de la Mona Lisa, arte y magia del pincel de Leonardo Da Vinci, ha inspirado a muchos poetas. Aquí les dejo dos textos, un poema de Manuel Machado y un relato de Ramón Gómez de la Serna, para pensar la intertextualidad entre la pintura y la palabra.

 

La Gioconda de Leonardo Da Vinci

 

Florencia -flor de música y aroma-,

patria del gran Leonardo, inenarrable

madre de lo sutil y lo inefable…

Florencia del león y la paloma.

Mona Lisa sonríe, Madona Elisa

mira pasar los siglos sonriente.

Y nosotros también eternamente

llevamos en el alma su sonrisa.

Sonríe la Giocconda…¿Qué armonía,

qué paisaje de ensueño la extasía?

¿Por dónde vaga su mirar velado?…

¿Qué palabra fatal suena en su oído?…

¿Qué amores desentierra del olvido?…

¿Qué secreto magnífico ha escuchado?…

Manuel Machado

 

La Gioconda y el ladrón (fragmento)

 

La Gioconda miraba con malicia al banquero porque sabía que entre otras cosas había en aquel escondrijo, el que ella era el disimulado parche, un collar de brillantes cruzados con amatistas, que hubiera deseado lucir en su divino escote. […] El ladrón que sabía que detrás de la Gioconda estaba el escondite se entretuvo ante ella, perdió tiempo, ontempló su sonrisa, oyó sus misteriosas palabras.

La Gioconda frente a frente del ladrón en la alta noche le entretuvo con su secular coquetería, le engañó con sus ojos de mirar al sesgo, le distrajo con su secular coquetería, le engañó con sus ojos de mirar al sesgo, le distrajo con su belleza de gran espectadora y dio tiempo a que alguien viniese y le hiciese levantar los brazos al ladrón.

De “La Gioconda y el ladrón”, Caprichos, 1925-1956

Escribir


Por Marina Menéndez

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Escribir es:

Un proceso cognitivo que se aprende y se desarrolla: a escribir se aprende. Lleva tiempo y esfuerzo. Necesitamos personas que nos guíen y nos ayuden. ¿Cómo se aprende? Leyendo. Leyendo. Leyendo y practicando la escritura. Es un proceso porque está constituido por diversas etapas sucesivas y recursivas (ya veremos sobre este tema más adelante). Es un proceso cognitivo porque involucra el pensamiento, las ideas, y habilidades mentales (como seleccionar, ordenar, jerarquizar, clasificar y categorizar conceptos e ideas).
Construir un texto con un objetivo determinado: siempre que escribimos, escribimos para algo, para lograr algo: para estudiar, para resumir ideas de otro texto, para brindar información, para explicar un proceso, para describir las etapas de un proceso o las partes de una máquina, para expresar nuestra opinión y convencer al lector, para relatar una historia, etc. Ese propósito u objetivo general es el que va a guiarnos mientras planeamos, escribimos y revisamos y va a ser el criterio principal para decidir si lo que queremos decir y el modo de decirlo son correctos y adecuados.
Construir un texto coherente:  las ideas deben presentarse organizadas, jerarquizadas y conectadas lógicamente. tenemos que lograr que el texto fluya naturalmente, que el lector pueda deslizarse sin tropiezos ni obstáculos por el flujo de nuestras ideas. de esta manera, el lector podrá comprender nuestro texto, es decir, interpretar el sentido. Si construimos un camino sin un objetivo (meta) claro y lleno de baches, badenes, bifurcaciones y obstáculos puede que sucedan dos cosas: o el lector se cansa y abandona nuestro texto o bien nunca podrá alcanzar la meta (comprender el sentido).

Escribir no es:

Volcar palabras en el papel: cuando hablamos con alguien no solo escuchamos lo que dice sino que también obtenemos información de los gestos, el tono de voz, la entonación de las frases, etc. y además, si no comprendemos algo, tenemos la oportunidad de pedir aclaraciones, hacer preguntas o demostrar con gestos que no estamos comprendiendo. Esto no sucede en la escritura porque no la única información que tenemos es lo que está escrito y porque no hay posibilidad de preguntarle al autor qué quiso decir o por qué dijo lo que dijo. Por eso cuando escribimos tenemos que ser claros, concisos (no irnos por las ramas) y utilizar vocabulario y estructuras adecuadas. Hablar y escribir son dos actividades diferentes en varios aspectos. Por ejemplo, cuando hablamos vamos expresando verbalmente nuestras ideas a medida que las pensamos; cuando escribimos tenemos tiempo de planificar qué decir, en qué orden, de qué manera, con qué palabras, etc. Resumiendo: escribir no es volcar en papel, es decir, no es simplemente poner por escrito lo que diríamos en una charla. Tampoco es volcar palabras; un texto no está conformado por palabras sino por conceptos e ideas. Sería como decir que un ser humano está formado por átomos o por células.
Copiar y pegar fragmentos de otro(s) texto(s): Si copio y pego (o transcribo) no elaboro nada, no construyo nada. Tampoco sirve cambiar unas palabras por otras. Cuando los profesores les pedimos que se expresen con sus propias palabras, no les pedimos que reemplacen algunos términos de un texto por sinónimos sino que reformulen una idea. ¿Qué es reformular una idea? Captar el sentido de un texto (o de una frase) y expresarlo de otra manera. Siempre cuento en mis clases la anécdota de un alumno que escribió en un examen: “A Rosas le dieron las universidades maravillosas“. En este caso, facultades extraordinarias es un concepto que no se puede reemplazar por sinónimos que aparecen en el diccionario para cada una de las dos palabras. En el diccionario encontramos los significados de las palabras; en los textos comprendemos el sentido de las palabras de acuerdo con el contexto en el que están utilizadas y con la función que cumplen en ese texto en particular.

Hacer una lista de ideas: un texto es una unidad de sentido, es decir, las ideas que lo conforman están relacionadas y conectadas entre sí de manera tal que no sobra ni falta nada. La palabra texto tiene el mismo origen que textura: la trama de los hilos entretejidos que conforman una tela. Cuando miro un trozo de tela, no veo los hilos sino una superficie con un diseño particular. Cuando la trama está  mal tejida o se rompe o deshilacha el tejido, se nota y la tela no sirve. Lo mismo sucede con los textos: si las ideas no están entretejidas coherentemente, no se entiende el sentido. El texto no es un conjunto de retazos hilvanados, es una trama de ideas.

Himno Nacional Argentino


Letra: Vicente López y Planes

Música: Blas Parera

Fecha de composición: 18913, bajo el título Marcha Patriótica


Himno Nacional Argentino interpretado por Jairo.

Sean eternos los laureles (1)
que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

Oíd ¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad! (2)
Oíd el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.

Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a su planta rendido un León (3)

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar; (4)
La grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovado a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el país se conturba con gritos
de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre Méjico y Quito (5)
Arrojarse con saña tenaz.
Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener.
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó;

Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;

Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó.
Aquí el fiero opresor de la patria
Su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;

Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñado,
Les repite ¡mortales! Oid:

¡Ya su trono dignísimo abrieron
las provincias unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!

Imagen de Dafne y Apollo de Bernini. Gallería Borghese

(1) La corona de laureles es un símbolo de victoria desde la antigüedad grecorromana. El origen lo encontramos en el mito de Dafne y Apolo (en Metamorfosis de Ovidio): el dios Apolo se había burlado de la puntería de Eros y este, en venganza, atravesó a Apolo con una flecha de oro que lo hizo enamorarse perdidamente de la ninfa Dafne. Eros, además, utilizó para Dafne una flecha de plomo, la que provoca el rechazo del amor. De esta manera, Apolo persiguió a la ninfa sin lograr que ella le correspondiera. Un día, mientras el dios la perseguía, Dafne pidió socorro a su padre, que era un dios-río, y este la convirtió en una planta de laurel. Cuando Apolo observó la metamorfosis, decidió que el laurel sería su planta predilecta. De ahí, que desde la época de los Juegos Olímpicos (que se celabraban en honor de Apolo), la corona de laurel es un símbolo de victoria que lucen los vencedores. El escultor italiano Gian Lorenzo Bernini se inspiró en este mito para crear una escultura en mármol de Carrara, obra que se encuentra en la Gallería Borghese.

(2) La Marcha Patriótica contiene tres versos que demuestran la influencia de La Marsellesa, el himno nacional de Francia, en la composición de López y Planes.:

Marsellesa (Himno de Francia)
Himno Nacional Argentino
“Liberté, liberté cherie” (Libertad, libertad querida)
Libertad, libertad, libertad
“l´etandard sanglant est levé”  (el estandarte sangriento se ha levantado)
”su estandarte sangriento levanta”
“Tous ces tigres qui, sans pitié” (todos esos tigres que sin piedad)
“esos tigres sedientos de sangre”
Fuente : Vega, Carlos: El Himno Nacional Argentino, Buenos Aires, Eudeba, 1962, p. 44-45

Fuente: abc.gov.ar

(3) El león, representación de la monarquía y los reyes, fue uno de los primeros símbolos de España al aparecer en escudos, banderas y       monedas durante el reinado de Alfonso VII (1105-1157), nieto de Alfonso VI, el rey que destierra a Mio Cid.

Pueden ver el árbol genealógico de las dinastías españolas en este enlace.

(4) Otra referencia a la mitología grecolatina, recurso característico del Neoclacisismo. Marte es el dios de la guerra.

(5) Independencias latinoamericanas. Ver este enlace.

Cumbia gramatical


“García Márquez… cobani de la pluma”.