Escribir

Por Marina Menéndez

Descargar entrada en PDF

Escribir es:

Un proceso cognitivo que se aprende y se desarrolla: a escribir se aprende. Lleva tiempo y esfuerzo. Necesitamos personas que nos guíen y nos ayuden. ¿Cómo se aprende? Leyendo. Leyendo. Leyendo y practicando la escritura. Es un proceso porque está constituido por diversas etapas sucesivas y recursivas (ya veremos sobre este tema más adelante). Es un proceso cognitivo porque involucra el pensamiento, las ideas, y habilidades mentales (como seleccionar, ordenar, jerarquizar, clasificar y categorizar conceptos e ideas).
Construir un texto con un objetivo determinado: siempre que escribimos, escribimos para algo, para lograr algo: para estudiar, para resumir ideas de otro texto, para brindar información, para explicar un proceso, para describir las etapas de un proceso o las partes de una máquina, para expresar nuestra opinión y convencer al lector, para relatar una historia, etc. Ese propósito u objetivo general es el que va a guiarnos mientras planeamos, escribimos y revisamos y va a ser el criterio principal para decidir si lo que queremos decir y el modo de decirlo son correctos y adecuados.
Construir un texto coherente:  las ideas deben presentarse organizadas, jerarquizadas y conectadas lógicamente. tenemos que lograr que el texto fluya naturalmente, que el lector pueda deslizarse sin tropiezos ni obstáculos por el flujo de nuestras ideas. de esta manera, el lector podrá comprender nuestro texto, es decir, interpretar el sentido. Si construimos un camino sin un objetivo (meta) claro y lleno de baches, badenes, bifurcaciones y obstáculos puede que sucedan dos cosas: o el lector se cansa y abandona nuestro texto o bien nunca podrá alcanzar la meta (comprender el sentido).

Escribir no es:

Volcar palabras en el papel: cuando hablamos con alguien no solo escuchamos lo que dice sino que también obtenemos información de los gestos, el tono de voz, la entonación de las frases, etc. y además, si no comprendemos algo, tenemos la oportunidad de pedir aclaraciones, hacer preguntas o demostrar con gestos que no estamos comprendiendo. Esto no sucede en la escritura porque no la única información que tenemos es lo que está escrito y porque no hay posibilidad de preguntarle al autor qué quiso decir o por qué dijo lo que dijo. Por eso cuando escribimos tenemos que ser claros, concisos (no irnos por las ramas) y utilizar vocabulario y estructuras adecuadas. Hablar y escribir son dos actividades diferentes en varios aspectos. Por ejemplo, cuando hablamos vamos expresando verbalmente nuestras ideas a medida que las pensamos; cuando escribimos tenemos tiempo de planificar qué decir, en qué orden, de qué manera, con qué palabras, etc. Resumiendo: escribir no es volcar en papel, es decir, no es simplemente poner por escrito lo que diríamos en una charla. Tampoco es volcar palabras; un texto no está conformado por palabras sino por conceptos e ideas. Sería como decir que un ser humano está formado por átomos o por células.
Copiar y pegar fragmentos de otro(s) texto(s): Si copio y pego (o transcribo) no elaboro nada, no construyo nada. Tampoco sirve cambiar unas palabras por otras. Cuando los profesores les pedimos que se expresen con sus propias palabras, no les pedimos que reemplacen algunos términos de un texto por sinónimos sino que reformulen una idea. ¿Qué es reformular una idea? Captar el sentido de un texto (o de una frase) y expresarlo de otra manera. Siempre cuento en mis clases la anécdota de un alumno que escribió en un examen: “A Rosas le dieron las universidades maravillosas“. En este caso, facultades extraordinarias es un concepto que no se puede reemplazar por sinónimos que aparecen en el diccionario para cada una de las dos palabras. En el diccionario encontramos los significados de las palabras; en los textos comprendemos el sentido de las palabras de acuerdo con el contexto en el que están utilizadas y con la función que cumplen en ese texto en particular.

Hacer una lista de ideas: un texto es una unidad de sentido, es decir, las ideas que lo conforman están relacionadas y conectadas entre sí de manera tal que no sobra ni falta nada. La palabra texto tiene el mismo origen que textura: la trama de los hilos entretejidos que conforman una tela. Cuando miro un trozo de tela, no veo los hilos sino una superficie con un diseño particular. Cuando la trama está  mal tejida o se rompe o deshilacha el tejido, se nota y la tela no sirve. Lo mismo sucede con los textos: si las ideas no están entretejidas coherentemente, no se entiende el sentido. El texto no es un conjunto de retazos hilvanados, es una trama de ideas.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Adalberto
    Oct 06, 2015 @ 12:49:05

    Profesora, colega, le agradezco muchísimo el trabajo que ha montado en su blog. También soy profesor de Lenguaje y me ha sido muy útil (además de fácil de comprender) el concepto que usted explica de “tema y rema”.
    Seguiré explorando su creación para ver qué más puedo aprender.

    Me gusta

    Responder

Deja tu huella en el blog. Escribe tu comentario, crítica, pensamiento, consulta, duda...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s