Un mundo feliz de A. Huxley


Por Marina Menéndez

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Maybe this world is another planet’s hell.  Aldoux Huxley

Bring this savage back home.
Brave New World.Iron Maiden

Se frotó las manos. Porque, desde luego, ellos no se limitaban meramente a incubar
embriones; cualquier vaca podría hacerlo.
—También predestinamos y condicionamos. Decantamos nuestros críos como seres
humanos socializados, como Alfas o Epsilones, como futuros poceros o futuros… —Iba
a decir futuros Interventores Mundiales, pero rectificando a tiempo, dijo— … futuros
Directores de Incubadoras.

La producción en masa exigía este cambio fundamental de
ideas. La felicidad universal mantiene en marcha constante las ruedas, los engranajes;
la verdad y la belleza, no.

Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el
cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar
una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna
por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los
actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los
periódicos y los maestros de escuela.(…) Grande es la verdad, pero más grande todavía, desde un punto de vista práctico,
el silencio sobre la verdad. Por el simple procedimiento de no mencionar ciertos temas,
de bajar lo que Mr. Churchill llama un telón de acero entre las masas y los hechos o
argumentos que los jefes políticos consideran indeseables, la propaganda totalitarista
ha influido en la opinión de manera mucho más eficaz de lo que lo hubiese conseguido
mediante las más elocuentes denuncias y las más convincentes refutaciones lógicas.(…) Los más importantes Proyectos Manhattan del
futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos
y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras
palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.
Un mundo feliz. Huxley

Pueden leer la novela en este enlace.

Un mundo feliz (título original en inglés Brave New World es una novela de ciencia ficción -o ficción científica- escrita por Aldous Huxley (1894-1963)  publicada en 1932. Nacido en Inglaterra y considerado uno de los grandes pensadores del siglo XX, Huxley es también autor del ensayo “Las puertas de la percepción” (The doors of perception, 1954), que inspiró el nombre del legendario grupo de Jim Morrison.

Un mundo feliz presenta una sociedad distópica (ver distopía)del siglo XXV en la que las personas son fabricadas en serie, como los productos de consumo, y predestinadas a cumplir determinadas funciones en la maquinaria social. Para que este engranaje funcione el progreso científico es puesto al servicio del control social y para que el control social funcione se recurre, entre otras estrategias de condicionamiento, a coartar el libre pensamiento del ser humano convirtiéndolo en una máquina productiva, obediente y servicial a la que se ha condicionado para que crea que ama lo que hace y que vive en un mundo perfecto de felicidad.

El amor a la servidumbre sólo puede lograrse como resultado de una revolución profunda, personal, en las mentes y los cuerpos humanos. Para llevar a cabo esta revolución necesitamos, entre otras cosas, los siguientes descubrimientos e inventos. En primer lugar, una técnica mucho más avanzada de la sugestión, mediante el condicionamiento de los infantes y, más adelante, con la ayuda de drogas, tales como la escopolamina. En segundo lugar, una ciencia, plenamente desarrollada, de las diferencias humanas, que permita a los dirigentes gubernamentales destinar a cada
individuo dado a su adecuado lugar en la jerarquía social y económica. (Las clavijas redondas en agujeros cuadrados tienden a alimentar pensamientos peligrosos sobre el sistema social y a contagiar su descontento a los demás.) En tercer lugar (puesto que la realidad, por utópica que sea, es algo de lo cual la gente siente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones), un sustitutivo para el alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañino y más placentero que la ginebra o la heroína. Y finalmente (aunque éste sería un proyecto a largo plazo, que exigiría generaciones de dominio totalitario para llegar a una conclusión satisfactoria), un sistema de eugenesia a prueba de tontos, destinado a estandardizar el producto humano
y a facilitar así la tarea de los dirigentes. En UN MUNDO FELIZ esta uniformización del producto humano ha sido llevada a un extremo fantástico, aunque quizá no imposible.

Sometidos a la lógica del consumismo, que no satisface necesidades sino que las crea para poder vender un producto (pensemos, por ejemplo, en Coca Cola que ha logrado instaurar en la mente de sus clientes las ganas de tomar Coca Cola independientemente de la necesidad de satisfacer  la sed), los personajes de Un mundo feliz están programados para asociar la diversión y la felicidad con el consumo:

Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da quehacer a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, desde luego, era esencial, que siguieran deseando ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en hallar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera afición a las prímulas y los paisajes.

La felicidad prefabricada, producto de una mentira que oculta la realidad y embrutece la razón humana:

La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar.

La historia de la novela se desarrolla en el año 632 después de Ford (d.F.). No es casual que en la novela aparezca este apellido que sustituye a Cristo en el calendario que tomo el nacimiento de Cristo como punto de partida de nuestra era (d.C.). Henry Ford fue el fundador de la compañía de automóviles que lleva su apellido pero además fue el ideólogo de cadenas de producción en serie (si van a estudiar economía o marketing, recuerden que de este empresario estadounidense deriva el fordismo) y propietario de cientos de patentes que concesionaba a través de franquicias.

… es curioso pensar que hasta en los tiempos de Nuestro Ford la mayoría de los juegos se jugaban sin más aparatos que una o dos pelotas, unos pocos palos y a veces una red. Imaginen la locura que representa permitir que la gente se entregue a juegos complicados que en nada aumentan el consumo.

Freud es otro de los personajes históricos que aparecen mencionados en la novela. Recordemos que Freud es el pionero del psicoanálisis y que utilizó la hipnosis en sus tratamientos.

El consumismo, el condicionamiento psicológico, el control social, los avances científicos (especialmente, la clonación) no son los únicos temas que plantea esta gran obra futurista. La libertad es uno de los tópicos medulares de la historia; Bernard Marx, personaje que se rebela contra el sistema y cuyo nombre es una clara alusión a Karl Marx, interroga a su compañera Lenina, cuyo nombre nos remite al líder de la revolución rusa Vladimir Lenin, en estos términos:

Sí, hoy día todo el mundo el feliz. Eso es lo que ya les decimos a los niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de ser feliz… de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos.

Más adelante, John, el personaje principal, que nació por error de un método anticonceptivo, la clavija redonda en un agujero cuadrado, provoca a sus compañeros durante su rebelión en la Reserva:

—¿Cómo puede gustaros ser esclavos? —decía el Salvaje en el momento en que sus dos amigos entraron en el Hospital—. ¿Cómo puede gustaros ser niños? Sí, niños. Berreando y haciendo pucheros y vomitando —agregó, insultando, llevado por la exasperación ante su bestial estupidez, a quienes se proponía salvar.
Los Deltas le miraban con resentimiento.
—¡Sí, vomitando! —gritó claramente. El dolor y el remordimiento parecían reabsorbidos en un intenso odio todopoderoso contra aquellos monstruos infrahumanos—. ¿No deseáis ser libres y ser hombres? ¿Acaso no entendéis siquiera lo que son la humanidad y la libertad?

La lectura de los clásicos ha sido desterrada del mundo feliz por ser incompatible con la felicidad que este sistema vende, todos los libros publicados antes del 150 d. F habían sido desterrados pero John ha leído a Shakespeare:

Corrían extraños rumores acerca de viejos libros prohibidos ocultos en una arca de seguridad en el despacho del Interventor. Biblias,
poesías…

Es preciso elegir. Nuestra civilización ha elegido el maquinismo, la medicina y la felicidad. Por esto tengo que guardar estos libros encerrados en el arca de seguridad. Resultan indecentes. La gente quedaría asqueada si…

No solo el placer de la literatura sino todo el arte ha sido reemplazado por el sensorama, el cine que también transmite sensaciones físicas. Los habitantes del mundo feliz no tienen tiempo de ocio:

—En la actualidad el progreso es tal que los ancianos trabajan, los ancianos cooperan, los ancianos no tienen tiempo ni ocios que no puedan llenar con el placer, ni un solo momento para sentarse y pensar; y si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma, el delicioso soma, medio gramo para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la luna; y vuelven cuando se sienten ya al otro lado de la grieta, a salvo en la tierra firme del trabajo y la distracción cotidianos, pasando de sensorama a sensorama, de muchacha a muchacha neumática, de Campo de Golf Electromagnético a…

Parece que el tiempo de disfrute personal, de ocio creativo es peligroso: las personas podrían atreverse a pensar y reflexionar… Esta idea nos recuerda otras obras de ciencia-ficción en las que sus autores intentaron abrirnos los ojos sobre los mecanismos de control que dominarían al ser humano y lo convertirían en simples engranajes de una máquina capitalista controlada por unos pocos: 1984 de George Orwell (¿qué pensaría hoy este autor al ver su Big Brother como nombre de un reality show?) y Farenheit 451 de Ray Bradbury.

Intertextualidad:

La película:

Escribir


Por Marina Menéndez

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Escribir es:

Un proceso cognitivo que se aprende y se desarrolla: a escribir se aprende. Lleva tiempo y esfuerzo. Necesitamos personas que nos guíen y nos ayuden. ¿Cómo se aprende? Leyendo. Leyendo. Leyendo y practicando la escritura. Es un proceso porque está constituido por diversas etapas sucesivas y recursivas (ya veremos sobre este tema más adelante). Es un proceso cognitivo porque involucra el pensamiento, las ideas, y habilidades mentales (como seleccionar, ordenar, jerarquizar, clasificar y categorizar conceptos e ideas).
Construir un texto con un objetivo determinado: siempre que escribimos, escribimos para algo, para lograr algo: para estudiar, para resumir ideas de otro texto, para brindar información, para explicar un proceso, para describir las etapas de un proceso o las partes de una máquina, para expresar nuestra opinión y convencer al lector, para relatar una historia, etc. Ese propósito u objetivo general es el que va a guiarnos mientras planeamos, escribimos y revisamos y va a ser el criterio principal para decidir si lo que queremos decir y el modo de decirlo son correctos y adecuados.
Construir un texto coherente:  las ideas deben presentarse organizadas, jerarquizadas y conectadas lógicamente. tenemos que lograr que el texto fluya naturalmente, que el lector pueda deslizarse sin tropiezos ni obstáculos por el flujo de nuestras ideas. de esta manera, el lector podrá comprender nuestro texto, es decir, interpretar el sentido. Si construimos un camino sin un objetivo (meta) claro y lleno de baches, badenes, bifurcaciones y obstáculos puede que sucedan dos cosas: o el lector se cansa y abandona nuestro texto o bien nunca podrá alcanzar la meta (comprender el sentido).

Escribir no es:

Volcar palabras en el papel: cuando hablamos con alguien no solo escuchamos lo que dice sino que también obtenemos información de los gestos, el tono de voz, la entonación de las frases, etc. y además, si no comprendemos algo, tenemos la oportunidad de pedir aclaraciones, hacer preguntas o demostrar con gestos que no estamos comprendiendo. Esto no sucede en la escritura porque no la única información que tenemos es lo que está escrito y porque no hay posibilidad de preguntarle al autor qué quiso decir o por qué dijo lo que dijo. Por eso cuando escribimos tenemos que ser claros, concisos (no irnos por las ramas) y utilizar vocabulario y estructuras adecuadas. Hablar y escribir son dos actividades diferentes en varios aspectos. Por ejemplo, cuando hablamos vamos expresando verbalmente nuestras ideas a medida que las pensamos; cuando escribimos tenemos tiempo de planificar qué decir, en qué orden, de qué manera, con qué palabras, etc. Resumiendo: escribir no es volcar en papel, es decir, no es simplemente poner por escrito lo que diríamos en una charla. Tampoco es volcar palabras; un texto no está conformado por palabras sino por conceptos e ideas. Sería como decir que un ser humano está formado por átomos o por células.
Copiar y pegar fragmentos de otro(s) texto(s): Si copio y pego (o transcribo) no elaboro nada, no construyo nada. Tampoco sirve cambiar unas palabras por otras. Cuando los profesores les pedimos que se expresen con sus propias palabras, no les pedimos que reemplacen algunos términos de un texto por sinónimos sino que reformulen una idea. ¿Qué es reformular una idea? Captar el sentido de un texto (o de una frase) y expresarlo de otra manera. Siempre cuento en mis clases la anécdota de un alumno que escribió en un examen: “A Rosas le dieron las universidades maravillosas“. En este caso, facultades extraordinarias es un concepto que no se puede reemplazar por sinónimos que aparecen en el diccionario para cada una de las dos palabras. En el diccionario encontramos los significados de las palabras; en los textos comprendemos el sentido de las palabras de acuerdo con el contexto en el que están utilizadas y con la función que cumplen en ese texto en particular.

Hacer una lista de ideas: un texto es una unidad de sentido, es decir, las ideas que lo conforman están relacionadas y conectadas entre sí de manera tal que no sobra ni falta nada. La palabra texto tiene el mismo origen que textura: la trama de los hilos entretejidos que conforman una tela. Cuando miro un trozo de tela, no veo los hilos sino una superficie con un diseño particular. Cuando la trama está  mal tejida o se rompe o deshilacha el tejido, se nota y la tela no sirve. Lo mismo sucede con los textos: si las ideas no están entretejidas coherentemente, no se entiende el sentido. El texto no es un conjunto de retazos hilvanados, es una trama de ideas.

El Eternauta


El único héroe es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo.

Héctor Oesterheld

El 4 de septiembre de 1957 (fecha en la que desde 2005 se celebra el Día de la Historieta) aparece la revista Hora Cero y desde su primer número publica El Eternauta, historieta de ciencia ficción escrita por Héctor Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López.

Audio

En 2010, AM Radio Provincia de Buenos Aires presentó el radioteatro El Eternauta- Vestigios del futuro, una adaptación de la historieta de Oesterheld y Solano López. Pueden escuchar el audio del radioteatro haciendo click aquí.

Página web

La sección Continum4 del Portal Comic está dedicada a Oesterheld y Solano López. Allí van a encontrar mucha información sobre El Eternauta.

Material de estudio:

Les recomiendo leer Oesterheld y su obra, una ficha de estudio preparada por María Cecilia, otra profesora bloguera.

Los autores:

Entrevista a H. Oesterheld en la revista Siete Días (29 de septiembre de 1974).

Héctor Germán Oesterheld, que había comenzado a escribir el guión de El Eternauta dos años después del derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, participó en la agrupación Montoneros durante la última dictadura militar que comenzó en 1976, año en el que se publica El Eternauta II. En 1976 sus cuatro hijas -Diana (24), Beatriz (19), Estela (25) y Marina (18)- son secuestradas por las Fuerzas Armadas y al año siguiente él mismo es secuestrado en la ciudad de La Plata. ¿Dónde está Oesterheld?

En 1983 se publicó el poster ¿Dónde está Oesterheld? del dibujante Félix Saborido.

El siguiente texto se encuentra en el libro Nunca Más, el informe de la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.

Héctor Germán Oesterheld (legajo Nº 143), guionista de profesión, nació el 23  de julio de 1919. Prácticamente no hay mayores datos de cómo fue detenido, pero fue visto, según distintas personas que recuperaron la libertad, en Campo de Mayo, El Vesubio y El Sheraton.

Desapareció el día 27 de abril de 1977, cuando tenía 59 años. Eduardo Ramos -psicólogo de 38 años- fue una de las últimas personas que lo vio con vida:

“En noviembre de 1977 fui secuestrado y permanecí desaparecido hasta enero de 1978. Héctor Oesterheld estaba allí desde hacía mucho tiempo. Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. Uno de los momentos más terribles fue cuando trajeron a su pequeño nieto de cinco años. Esa criatura fue recogida tras la captura y muerte de la cuarta hija y el yerno de Héctor y la llevaron a aquel infierno (…) Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de  Héctor se refiere a la Nochebuena del 77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. También nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso. Ignoro cuál pudo haber sido su suerte. Yo fui liberado en enero de 1978. El permanecía en aquel lugar. Nunca más supe de él.”

Fuente: http://www.historieteca.com.ar/HGO/hgonuncamas.htm

Reportaje a Solano López en la revista El Abasto.

Entrevista a Solano López:

Documental sobre Héctor Oesterheld:

Filatelia:

En 1998 el Correo Argentino sacó a la venta la colección Humoristas Argentinos con viñetas de Paturuzú (Dante Quinterno), Tía Vicenta (Landrú), Clemente (Caloi), El loco Chávez (Trillo-Altuna), Inodoro Pereyra (Fontanarrosa), Gaturro (Nik) y, por supuesto, El Eternauta de  Solano López.

Colección Humoristas Argentinos (1998) Correo Argentino

La invención de Morel


En el cuarto capítulo de la primera temporada de la serie Lost, el personaje Sawyer aparece leyendo la novela La invención de Morel, escrita en 1940 por el autor argentino Adolfo Bioy Casares. La influencia de la novela de Bioy Casares se puede inferir en varios elementos de la serie estadounidense; por ejemplo, la escotilla de Lost es muy similar y cumple una función análoga a la del Museo en la novela argentina.

Ha ocurrido un milagro: el verano se adelantó…

La trama de la novela gira en torno a un prófugo de la justicia que llega a una isla del Pacífico Sur, donde cree que está solo hasta que descubre a un grupo de personas. Temiendo ser descubierto, los observa sin mostrarse y se da cuenta de que algunas situaciones no son normales. Un encuentro con Morel, un científico que se encuentra en la isla, le dilucidará parte de la verdad acerca de los extraños misterios de la invención de Morel.

Coincidencias… En la serie Lost Sawyer lee la novela de Bioy sentado frente al mar. En La invención de Morel, Faustine también lee frente al mar. ¿Qué estará leyendo Faustine?

Sawyer leyendo La invención de Morel, Faustine leyendo la misma obra de la que es personaje… ¿Han leido el cuento “Continuidad de los parques” de Julio Cortázar? ¿Por qué les pregunto? Porque estas obras literarias plantean un juego de espejos que se prolonga al infinito. Prueben de poner un objeto, un dibujo, una fotografía o cualquier cosa entre dos espejos…. ¿qué sucede?

La intertextualidad está presente entre Lost y la novela de Bioy pero también entre esta y  La isla del Dr. Moreau, escrita por H.G. Wells en 1896. El nombre de Morel es un homenaje a esta novela.

En el Prólogo a La invención de Morel, Jorge Luis Borges dice:

[Adolfo Bioy Casares] Despliega una Odisea de prodigios que no parecen admitir otra clave que la alucinación o que el símbolo, y plenamente los descifra mediante un solo postulado fantástico pero no sobrenatural. […]
Bioy renaueva literariamente un concepto que San Agustín y Orígenes refutaron, que Louis Auguste Blanqui razonó y que dijo con música memorable Dante Gabriel Rossetti:
I have been here before,
But when or how I cannot tell:
I know the grass beyond the door,
The sweet keen smell,
The sighing sound, the lights around the shore…

[He estado aquí antes,

Pero no sé decir cuándo ni cómo:
Conozco el césped más allá de la puerta.
El dulce aroma agradable,
El sonido del suspiro, las luces alrededor de la playa…]

  • Pueden descargar la novela La invención de Morel en este enlace.
  • Pueden descargar la guía de lectura en este enlace.

Un análisis de la obra en este enlace,

Mi alma no ha pasado, aún, a la imagen…

No dejen de leer el artículo “La invención de Morel: defensa para sobrevivientes” de Adolfo Vásquez Rocca

Les recomiendo leer “Bioy Casares, inventor del holograma” por Hugo Burel.

En 1948 el científico húngaro Dennis Gabor, Premio Nobel de Física en 1971, desarrolló la holografía… En agosto de 2010 las empresas Nokia e Intel inauguraron un laboratorio para desarrollar teléfonos móviles que permitan ver imágenes holográficas – o 3D- en sus pantallas.

Si les interesa saber qué libros aparecen en Lost pueden consultar este blog.

Otras novelas de ciencia-ficción relacionadas con la temática:

La máquina del tiempo (1895) de Herbert Georges Wells

Un mundo feliz (1932) de Aldoux Huxley

XYZ (1935) de Clemente Palma

1984 (1948) de George Orwell (que inspiró el reality Big Brother/Gran Hermano)

Farenheit 451 (1953) de Ray Bradbury

La naranja mecánica (1962) de Anthony Burguess

Nunca me abandones (2005) de Kazuo Ishiguro

Lazarillo de Tormes


Título:Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.

Autor: anónimo. [Recientemente, se divulgó la noticia de que una paleógrafa española habría descubierto al autor del Lazarillo.]

Fecha de publicación: 1553-1554, Burgos, España.

Género literario: novela picaresca.

 

Lazarillo de Tormes o El garrotillo pintado por Goya entre 1808 y 1812

Lazarillo de Tormes o El garrotillo pintado por Goya entre 1808 y 1812

En la columna derecha de este blog está el enlace a una guía de lectura sobre al obra.

Otras preguntas para facilitarles la comprensión del texto son:

Prólogo:

¿Cómo justifica Lázaro el haber escrito este libro?
¿A quién se dirige Lázaro al escribir?
¿Se trata esto de un acto voluntario?
¿Qué otro propósito afirma tener Lázaro?

Tratado I

¿Qué es lo primero que menciona Lázaro?
¿De qué acusaron al padre de Lázaro y qué “persecución sufrió”?
¿Qué determinó la madre de Lázaro?
¿A quién conoce Antona Pérez en las caballerizas?
¿Cómo reacciona Lázaro ante este nuevo miembro de la familia?
¿De qué raza es Zaide? ¿Cuál es su status social?
¿Por que dice el hermanico “¡Madre, coco!”?
¿Qué concluye Lázaro de esto?
¿Qué les ocurre a Antona y Zaide con la justicia?
¿Qué significa “adestrar” (a la diestra)?
¿Qué le hace el ciego a Lázaro a la salida de Salamanca?
A.¿Porqué le hace esto?
B.¿Qué concluye Lázaro de esto?
¿Cómo describe Lázaro al ciego?
A.¿Por qué describe su manera de rezar?
¿Qué otro conocimiento poseía el ciego?
¿Qué defecto tenía el ciego y cómo lo remediaba Lázaro?
¿Qué otros trucos tenía Lázaro para conseguir dinero y/o sustento?
¿Qué inventos crea Lázaro para beber el vino del ciego?
¿Qué acción toma el ciego para defender su vino?
¿Qué consecuencias tiene esta acción?
¿Cómo se venga Lazarillo del ciego?
¿Qué pasa con las uvas?
¿Qué pasa con la longaniza y el nabo?
¿Qué profecía hace el ciego sobre el futuro de Lázaro?
¿Cómo explica Lázaro que el ciego no presiente su venganza final?

Tratado II
¿Qué es “escapar del trueno y dar en el relámpago?
¿Qué falta tiene el clérigo?
A.¿Qué hipótesis tiene Lázaro sobre el origen de esta falta?
¿Qué le dice el cura a Lazarillo cuando le presta la llave?
¿Qué le dice el cura a Lazarillo cuando le da los huesos de la cabeza de carnero?
A.¿Qué le contesta Lázaro?
¿Qué le dice el cura a Lazarillo sobre la templanza de los curas?
¿Qué le pasaba a Lázaro cuando había mortuorios en el pueblo?
¿Por qué no abandonaba al amo?
¿Qué consigue Lázaro del calderero?
¿Qué es el “paraíso panal” de Lazarillo?
¿Qué le dice el cura a Lazarillo cuando le da el pan que está medio comido por los ratones?
¿Qué hipótesis tiene Lázaro sobre el hambre y el ingenio?
¿De qué le servía a Lazarillo la boca?
¿Qué pasa con la llave, la culebra, el cura y Lazarillo?
¿Qué le dice el cura a Lazarillo cuando lo despide?
Tratado III
¿Dónde se desarrolla la acción?
¿Cómo se describe al escudero por primera vez?
¿Cómo relata Lázaro el paso del tiempo durante el primer día con su tercer amo?
¿Cómo se describe la casa?
¿Qué hace el escudero recién entran en la casa?
¿Cómo describe Lázaro su manera de informarle al escudero sobre su propia persona?
¿Cómo reacciona Lázaro al descubrir el “defecto” de su nuevo amo?
¿Qué pregunta el escudero sobre el pan?
¿Por qué llama a la cama “negra cama”?
¿Cómo describe Lázaro el proceso de vestirse y el modo de andar del escudero?
¿Cómo reflexiona Lázaro sobre el modo de vida de gente como el escudero?
A.¿Qué valores critica?
B.¿Qué aprende sobre el mundo?
C.¿En que consiste la crítica religiosa?
¿Con quiénes ve Lázaro hablar a su amo?
A.¿Cómo lo describe a éste?
B.¿Quién es Macías?
C.¿Quién es Ovidio?
¿Qué oficio “mamó en la leche” Lázaro?
A.¿Qué significa “ensilado”?
¿Qué le dice el escudero a Lázaro sobre la comida de ese día?
¿Qué aprendemos de la personalidad de Lázaro en esta página?
¿Le gusta al escudero la “uña de vaca”?
¿Cómo funcionan los apartes de Lázaro?
A.”Con mejor salsa…”
¿Qué opinión tiene Lázaro del escudero?
A.¿Por qué piensa así?
B.¿Qué revela esto de su personalidad?
¿Qué comentario social aparece en esta página?
¿Qué acordó el Ayuntamiento sobre los mendigos extranjeros?
¿Quién “le dio la vida a Lázaro”?
¿Cómo sale el escudero a la calle después de (NO) comer?
¿Qué hace el escudero cuando recibe un real?
¿Qué le ocurre a Lázaro camino al mercado?
¿Qué le cuenta el escudero a Lázaro?
A.Sobre la causa de su salida de su pueblo.
B.Sobre la honra.
C.Sobre los hidalgos.
D.Sobre la manera de hablarle a los hidalgos.
¿Cómo describe el escudero sus “posesiones” en Valladolid?
¿A quién querría servir el escudero?
A.¿Cómo lo serviría?
B.¿Qué cosas haría y que otras no haría?
C.¿Fingiría o no?
D.¿A quién o quiénes le recuerda?
Tratado IV
¿Cómo es el fraile de la Merced?
A. ¿Quién lo pone en contacto con el fraile?
¿Qué otras “cosillas que no digo” haría este fraile?
Tratado V
¿Qué es un buldero?
¿Cuales eran sus estrategias para ganarse el favor de los los clérigos o curas locales?
¿Qué aconteció entre el alguacil y el buldero?
A.¿En qué es diferente este tratado de los otros?
¿Qué acontece en la iglesia?
¿Qué descubren Lázaro y el lector al final?

Tratado VI
¿Qué oficio toma Lázaro?
¿Cómo le va en él?
¿Cómo se viste?
Tratado VII
¿Qué nuevos oficios toma Lázaro?
A.¿Recordás la profecía del ciego?
B.¿Por qué dice Lázaro que su oficio es el de “…pregonero, hablando en buen romance” (118).
¿Quién es el Arcipreste de San Salvador?
¿Qué le propone a Lázaro?
¿Qué dicen las “malas lenguas”?

¿Cómo discute Lázaro estos rumores con su esposa y el Arcipreste?
A.¿Cómo reacciona ella?
B.¿Cómo reacciona el Arcipreste?
C.¿Por qué Lázaro discute este turbio asunto con ellos?
¿Cómo responde Lázaro a las provocaciones de otros cuando insinúan que su mujer y el Arcipreste andan liados?
¿En que momento histórico concluye el relato del “caso” de Lázaro?

Adaptado de esta página.

Lecturas sugeridas:

Pícaros y pícaras en la literatura del Siglo de Oro.

Breve historia del castellano.

El Siglo de Oro español.

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Lejana de Julio Cortázar


Diario de Alina Reyes

12 de enero

Anoche fue otra vez, yo tan cansada de pulseras y farándulas, de pink champagne y la cara de Renato Viñes, oh esa cara de foca balbuceante, de retrato de Dorian Gray a lo último. Me acosté con gusto a bombón de menta, al Boogie del Banco Rojo (1), a mamá bostezada y cenicienta (como queda ella a la vuelta de las fiestas, cenicienta y durmiéndose, pescado enormísimo y tan no ella.)

Nora que dice dormirse con luz, con bulla, entre las urgidas crónicas de su hermana a medio desvestir. Qué felices son, yo apago las luces y las manos, me desnudo a gritos de lo diurno y moviente, quiero dormir y soy una horrible campana resonando, una ola, la cadena que Rex arrastra toda la noche contra los ligustros. Now I lay me down to sleep(2)… Tengo que repetir versos, o el sistema de buscar palabras con a, después con a y e, con las cinco vocales, con cuatro. Con dos y una consonante (ala, ola), con tres consonantes y una vocal (tras, gris) y otra vez versos, la luna bajó a la fragua con su polisón de nardos, el niño la mira mira, el niño la está mirando (3). Con tres y tres alternadas, cábala, laguna, animal; Ulises, ráfaga, reposo.

Así paso horas: de cuatro, de tres y dos, y más tarde palindromas. Los fáciles, salta Lenin el Atlas; amigo, no gima; los más difíciles y hermosos, átate, demoniaco Caín o me delata; Anás usó tu auto Susana. O los preciosos anagramas: Salvador Dalí, Avida Dollars (4); Alina Reyes, es la reina y… Tan hermoso, éste, porque abre un camino, porque no concluye. Porque la reina y…

No, horrible. Horrible porque abre camino a esta que no es la reina, y que otra vez odio de noche. A esa que es Alina Reyes pero no la reina del anagrama; que será cualquier cosa, mendiga en Budapest, pupila de mala casa en Jujuy o sirvienta en Quetzaltenango, cualquier lado lejos y no reina. Pero sí Alina Reyes y por eso anoche fue otra vez, sentirla y el odio.

20 de enero

A veces sé que tiene frío, que sufre, que le pegan. Puedo solamente odiarla tanto, aborrecer las manos que la tiran al suelo y también a ella, a ella todavía más porque le pegan, porque soy yo y le pegan. Ah, no me desespera tanto cuando estoy durmiendo o corto un vestido o son las horas de recibo de mamá y yo sirvo el té a la señora de Regules o al chico de los Rivas. Entonces me importa menos, es un poco cosa personal, yo conmigo; la siento más dueña de su infortunio, lejos y sola pero dueña. Que sufra, que se hiele; yo aguanto desde aquí, y creo que entonces la ayudo un poco. Como hacer vendas para un soldado que todavía no ha sido herido y sentir eso de grato, que se le está aliviando desde antes, previsoramente.

Que sufra. Le doy un beso a la señora de Regules, el té al chico de los Rivas, y me reservo para resistir por dentro. Me digo: «Ahora estoy cruzando un puente helado, ahora la nieve me entra por los zapatos rotos». No es que sienta nada. Sé solamente que es así, que en algún lado cruzo un puente en el instante mismo (pero no sé si es el instante mismo) en que el chico de los Rivas me acepta el té y pone su mejor cara de tarado. Y aguanto bien porque estoy sola entre esas gentes sin sentido, y no me desespera tanto. Nora se quedó anoche como tonta, dijo: «¿Pero qué te pasa?». Le pasaba a aquella, a mí tan lejos. Algo horrible debió pasarle, le pegaban o se sentía enferma y justamente cuando Nora iba a cantar a Fauré y yo en el piano, mirándolo tan feliz a Luis María acodado en la cola que le hacía como un marco, él mirándome contento con cara de perrito, esperando oír los arpegios, los dos tan cerca y tan queriéndonos. Así es peor, cuando conozco algo nuevo sobre ella y justo estoy bailando con Luis María, besándolo o solamente cerca de Luis María. Porque a mí, a la lejana, no la quieren. Es la parte que no quieren y cómo no me va a desgarrar por dentro sentir que me pegan o la nieve me entra por los zapatos cuando Luis María baila conmigo y su mano en la cintura me va subiendo como un calor a mediodía, un sabor a naranjas fuertes o tacuaras chicoteadas, y a ella le pegan y es imposible resistir y entonces tengo que decirle a Luis María que no estoy bien, que es la humedad, humedad entre esa nieve que no siento, que no siento y me está entrando por los zapatos.

25 de enero

Claro, vino Nora a verme y fue la escena. «M’hijita, la última vez que te pido que me acompañes al piano. Hicimos un papelón». Qué sabía yo de papelones, la acompañé como pude, me acuerdo que la oía con sordina. Votre âme est un paysage choisi… pero me veía las manos entre las teclas y parecía que tocaban bien, que acompañaban honestamente a Nora. Luis María también me miró las manos, el pobrecito, yo creo que era porque no se animaba a mirarme la cara. Debo ponerme tan rara.

Pobre Norita, que la acompañe otra. (Esto parece cada vez más un castigo, ahora sólo me conozco allá cuando voy a ser feliz, cuando soy feliz, cuando Nora canta Fauré me conozco allá y no queda más que el odio).

Noche

A veces es ternura, una súbita y necesaria ternura hacia la que no es reina y anda por ahí. Me gustaría mandarle un telegrama, encomiendas, saber que sus hijos están bien o que no tiene hijos -porque yo creo que allá no tengo hijos- y necesita confortación, lástima, caramelos. Anoche me dormí confabulando mensajes, puntos de reunión. Estaré jueves stop espérame puente. ¿Qué puente? Idea que vuelve como vuelve Budapest donde habrá tanto puente y nieve que rezuma. Entonces me enderecé rígida en la cama y casi aúllo, casi corro a despertar a mamá, a morderla para que se despertara. Nada más que por pensar. Todavía no es fácil decirlo. Nada más que por pensar que yo podría irme ahora mismo a Budapest, si realmente se me antojara. O a Jujuy, a Quetzaltenango. (Volví a buscar estos nombres páginas atrás). No valen, igual sería decir Tres Arroyos, Kobe, Florida al cuatrocientos. Sólo queda Budapest porque allí es el frío, allí me pegan y me ultrajan. Allí (lo he soñado, no es más que un sueño, pero cómo adhiere y se insinúa hacia la vigilia) hay alguien que se llama Rod -o Erod, o Rodo- y él me pega y yo lo amo, no sé si lo amo pero me dejo pegar, eso vuelve de día en día, entonces es seguro que lo amo.

Más tarde

Mentira. Soñé a Rod o lo hice con una imagen cualquiera de sueño, ya usada y a tiro. No hay Rod, a mí me han de castigar allá, pero quién sabe si es un hombre, una madre furiosa, una soledad.

Ir a buscarme. Decirle a Luis María: «Casémonos y me llevas a Budapest, a un puente donde hay nieve y alguien». Yo digo: ¿y si estoy? (Porque todo lo pienso con la secreta ventaja de no querer creerlo a fondo. ¿Y si estoy?). Bueno, si estoy… Pero solamente loca, solamente… ¡Qué luna de miel!

28 de enero

Pensé una cosa curiosa. Hace tres días que no me viene nada de la lejana. Tal vez ahora no le pegan, o no pudo conseguir abrigo. Mandarle un telegrama, unas medias… Pensé una cosa curiosa. Llegaba a la terrible ciudad y era de tarde, tarde verdosa y ácuea como no son nunca las tardes si no se las ayuda pensándolas. Por el lado de la Dobrina Stana, en la perspectiva Skorda, caballos erizados de estalagmitas y polizontes rígidos, hogazas humeantes y flecos de viento ensoberbeciendo las ventanas Andar por la Dobrina con paso de turista, el mapa en el bolsillo de mi sastre azul (con ese frío y dejarme el abrigo en el Burglos), hasta una plaza contra el río, casi en encima del río tronante de hielos rotos y barcazas y algún martín pescador que allá se llamará sbunáia tjéno o algo peor.

Después de la plaza supuse que venía el puente. Lo pensé y no quise seguir. Era la tarde del concierto de Elsa Piaggio de Tarelli en el Odeón, me vestí sin ganas sospechando que después me esperaría el insomnio. Este pensar de noche, tan noche… Quién sabe si no me perdería. Una inventa nombres al viajar pensando, los recuerda en el momento: Dobrina Stana, sbunáia tjéno, Burglos. Pero no sé el nombre de la plaza, es como si de veras hubiera llegado a una plaza de Budapest y estuviera perdida por no saber su nombre; ahí donde un nombre es una plaza.

Ya voy, mamá. Llegaremos bien a tu Bach y a tu Brahms. Es un camino tan simple. Sin plaza, sin Burglos. Aquí nosotras, allá Elsa Piaggio. Qué triste haberme interrumpido, saber que estoy en una plaza (pero esto ya no es cierto, solamente lo pienso y eso es menos que nada). Y que al final de la plaza empieza el puente.

Noche

Empieza, sigue. Entre el final del concierto y el primer bis hallé su nombre y el camino. La plaza Vladas, el puente de los mercados. Por la plaza Vladas seguí hasta el nacimiento del puente, un poco andando y queriendo a veces quedarme en casas o vitrinas, en chicos abrigadísimos y fuentes con altos héroes de emblanquecidas pelerinas, Tadeo Alanko y Vladislas Néroy, bebedores de tokay y cimbalistas. Yo veía saludar a Elsa Piaggio entre un Chopin y otro Chopin, pobrecita, y de mi platea se salía abiertamente a la plaza, con la entrada del puente entre vastísimas columnas. Pero esto yo lo pensaba, ojo, lo mismo que anagramar es la reina y… en vez de Alina Reyes, o imaginarme a mamá en casa de los Suárez y no a mi lado. Es bueno no caer en la sonsera: eso es cosa mía, nada más que dárseme la gana, la real gana. Real porque Alina, vamos -No lo otro, no el sentirla tener frío o que la maltratan. Esto se me antoja y lo sigo por gusto, por saber adónde va, para enterarme si Luis María me lleva a Budapest, si nos casamos y le pido que me lleve a Budapest. Más fácil salir a buscar ese puente, salir en busca mía y encontrarme como ahora porque ya he andado la mitad del puente entre gritos y aplausos, entre «¡Álbeniz!» y más aplausos y «¡La polonesa!», como si esto tuviera sentido entre la nieve arriscada que me empuja con el viento por la espalda, manos de toalla de esponja llevándome por la cintura hacia el medio del puente.

(Es más cómodo hablar en presente. Esto era a las ocho, cuando Elsa Piaggio tocaba el tercer bis, creo que Julián Aguirre o Carlos Guastavino, algo con pasto y pajaritos). Pero me he vuelto canalla con el tiempo, ya no le tengo respeto. Me acuerdo que un día pensé: «Allá me pegan, allá la nieve me entra por los zapatos y esto lo sé en el momento, cuando me está ocurriendo allá yo lo sé al mismo tiempo. ¿Pero por qué al mismo tiempo? A lo mejor me llega tarde, a lo mejor no ha ocurrido todavía. A lo mejor le pegarán dentro de catorce años, o ya es una cruz y una cifra en el cementerio de Santa Úrsula. Y me parecía bonito, posible, tan idiota. Porque detrás de eso una siempre cae en el tiempo parejo. Si ahora ella estuviera realmente entrando en el puente, sé que lo sentiría ya mismo y desde aquí. Me acuerdo que me paré a mirar el río que estaba sonando y chicoteando. (Esto yo lo pensaba). Valía asomarse al parapeto del puente y sentir en las orejas la rotura del hielo ahí abajo. Valía quedarse un poco por la vista, un poco por el miedo que me venía de adentro -o era el desabrigo, la nevisca deshecha y mi tapado en el hotel-. Y después que yo soy modesta, soy una chica sin humos, pero vengan a decirme de otra que le haya pasado lo mismo, que viaje a Hungría en pleno Odeón. Eso le da frío a cualquiera, che, aquí o en Francia.

Pero mamá me tironeaba la manga, ya casi no había gente en la platea. Escribo hasta ahí, sin ganas de seguir acordándome de lo que pensé. Me va a hacer mal si sigo acordándome. Pero es cierto, cierto; pensé una cosa curiosa.

30 de enero

Pobre Luis María, qué idiota casarse conmigo. No sabe lo que se echa encima. O debajo, como dice Nora que posa de emancipada intelectual.

31 de enero

Iremos allá. Estuvo tan de acuerdo que casi grito. Sentí miedo, me pareció que él entra demasiado fácilmente en este juego. Y no sabe nada, es como el peoncito de dama que remata la partida sin sospecharlo. Peoncito Luis María, al lado de su reina. De la reina y –

7 de febrero

A curarse. No escribiré el final de lo que había pensado en el concierto. Anoche la sentí sufrir otra vez. Sé que allá me estarán pegando de nuevo. No puedo evitar saberlo, pero basta de crónica. Si me hubiese limitado a dejar constancia de eso por gusto, por desahogo… Era peor, un deseo de conocer al ir releyendo; de encontar claves en cada palabra tirada al papel después de tantas noches. Como cuando pensé la plaza, el río roto y los ruidos, y después… Pero no lo escribo, no lo escribiré ya nunca.

Ir allá a convencerme de que la soltería me dañaba, nada más que eso, tener veintisiete años y sin hombre. Ahora estará bien mi cachorro, mi bobo, basta de pensar, a ser al fin y para bien.

Y sin embargo, ya que cerraré este diario, porque una o se casa o escribe un diario, las dos cosas no marchan juntas -Ya ahora no me gusta salirme de él sin decir esto con alegría de esperanza, con esperanza de alegría. Vamos allá pero no ha de ser como lo pensé la noche del concierto. (Lo escribo, y basta de diario para bien mío.) En el puente la hallaré y nos miraremos. La noche del concierto yo sentía en las orejas la rotura del hielo ahí abajo. Y será la victoria de la reina sobre esa adherencia maligna, esa usurpación indebida y sorda. Se doblegará si realmente soy yo, se sumará a mi zona iluminada, más bella y cierta; con sólo ir a su lado y apoyarle una mano en el hombro.

Alina Reyes de Aráoz y su esposo llegaron a Budapest el 6 de abril y se alojaron en el Ritz. Eso era dos meses antes de su divorcio. En la tarde del segundo día Alina salió a conocer la ciudad y el deshielo. Como le gustaba caminar sola -era rápida y curiosa- anduvo por veinte lados buscando vagamente algo, pero sin proponérselo demasiado, dejando que el deseo escogiera y se expresara con bruscos arranques que la llevaban de una vidriera a otra, cambiando aceras y escaparates.
Llegó al puente y lo cruzó hasta el centro andando ahora con trabajo porque la nieve se oponía y del Danubio crece un viento de abajo, difícil, que engancha y hostiga. Sentía cómo la pollera se le pegaba a los muslos (no estaba bien abrigada) y de pronto un deseo de dar vuelta, de volverse a la ciudad conocida. En el centro del puente desolado la harapienta mujer de pelo negro y lacio esperaba con algo fijo y ávido en la cara sinuosa, en el pliegue de las manos un poco cerradas pero ya tendiéndose. Alina estuvo junto a ella repitiendo, ahora lo sabía, gestos y distancias como después de un ensayo general. Sin temor, liberándose al fin -lo creía con un salto terrible de júbilo y frío- estuvo junto a ella y alargó también las manos, negándose a pensar, y la mujer del puente se apretó contra su pecho y las dos se abrazaron rígidas y calladas en el puente, con el río trizado golpeando en los pilares.

A Alina le dolió el cierre de la cartera que la fuerza del abrazo le clavaba entre los senos con una laceración dulce, sostenible. Ceñía a la mujer delgadísima, sintiéndola entera y absoluta dentro de su abrazo, con un crecer de felicidad igual a un himno, a un soltarse de palomas, al río cantando. Cerró los ojos en la fusión total, rehuyendo las sensaciones de fuera, la luz crepuscular; repentinamente tan cansada, pero segura de su victoria, sin celebrarlo por tan suyo y por fin.

Le pareció que dulcemente una de las dos lloraba. Debía ser ella porque sintió mojadas las mejillas, y el pómulo mismo doliéndole como si tuviera allí un golpe. También el cuello, y de pronto los hombros, agobiados por fatigas incontables. Al abrir los ojos (tal vez gritaba ya) vio que se habían separado. Ahora sí gritó. De frío, porque la nieve le estaba entrando por los zapatos rotos, porque yéndose camino de la plaza iba Alina Reyes lindísima en su sastre gris, el pelo un poco suelto contra el viento, sin dar vuelta la cara y yéndose.

(1) Disco de Count Basie (Títuo original: The Kid from Red Bank. Jazz)

(2) Parte de un rezo para niños:

Now I lay me down to sleep
I pray the lord my soul to keep
If I should die before I wake
I pray the lord my soul to take

Estos versos forman parte de las letras de canciones de varios artistas, por ejemplo, del tema “Enter Sandman” de Metallica y “Lay me down” de Hanson.

(3) Intertextualidad: poesía de Federico García Lorca



(4) Las obras de carácter coemrcial que Salvador Dalí pintó durante sue xilio en Estados Unidos llevaron a André Breton a crear el anagrama “Avida Dollars” a partir del nombre del pintor.

Análisis del cuento:


Una lectura de “Lejana”, de Bestiario
. Por Margoth Cuevas Aro
Análisis de Lejana

Otros cuentos de Cortázar con temática relacionada:
Axolotl
La noche boca arriba

Lecturas complementarias:

Palíndromas o anagramas

La página de Julio Cortázar

Julio Cortázar: biografía, obra, entrevistas, etc

Carta del Che, carta escrita por Cortázar tras la muerte de Ernesto Che Guevara

Continuidad de los parques de Julio Cortázar


Escuchar el cuento leído por su autor: aquí.

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

de Final del juego, (1956). Julio Cortázar

 

 

 

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